¿Por quién vota un cristiano?
Por Andrés Bravo el 12 de Agosto, 2008 en Opinión
Próximamente los venezolanos vamos a elegir a las nuevas autoridades regionales y municipales. Los criterios se presentan entre votar por los que se proclaman socialistas al estilo chavista o los que se hacen llamar demócratas al estilo antichavista. Pero, cuando se es cristianos y toma en serio su opción de fe, y sabe que tal opción orienta su ser y quehacer, la respuesta es más grave. Porque para un auténtico cristiano es imposible separar su compromiso social de su seguimiento a Jesucristo. En este sentido la cuestión del título queda justificada.
En realidad para responder no existen formulas. Jamás podrá la Iglesia decretar que todo cristiano debe votar por éste o por aquel. Lo que sí puede indicar es algunos principios que alimente la conciencia para que en plena libertad, desde su opción fundamental de fe, pueda elegir. Por ejemplo, hoy algunos pretender hacernos decidir entre las dos concepciones ideológicas que han dominado el mundo en los dos últimos siglos: o capitalismo liberal o socialismo marxista-leninista (comunismo). Recuerdo que en 1973 los Obispos venezolanos en su documento “Iglesia y Política”, aclaran: ni capitalismo liberal ni socialismo marxista. En la misma línea, el Obispo brasileño Helder Cámara explica: “El egoísmo y la indiferencia son los mismos en ambos imperios: el imperio del capitalismo con los Estados Unidos a la cabeza, y el imperio socialista con Rusia a la cabeza” (en Espiral de violencia 1970). Y, para Don Helder y para toda la Iglesia, este egoísmo “encierra multitud de seres humanos en esa condición infrahumana, donde padecen represiones, humillaciones, injusticias; viviendo sin ninguna perspectiva, sin esperanza, con todas las características de los esclavos”. Y, según el Evangelio de Jesús, esto es pecado, contrario a la voluntad de Dios.
Ahora bien, podemos señalar algunos criterios validos para poder orientar el voto cristiano. Lo primero es la dignidad de la persona humana. No podemos colocar ninguna ideología, ninguna institución ni nada por encima del ser humano. Esta dignidad se fundamenta en que este ser humano es imagen de Dios. Es decir, sin ser Dios, participa de su ser divino. Estamos hablando del ser humano es concreto, cuerpo y alma, corazón y conciencia, inteligencia y voluntad. El ser humano con sus temores y esperanzas, sus inquietudes y luchas, también con sus éxitos y fracasos, sus errores y sus bondades. Nada que disminuya al ser humano debe ser elegido por el cristiano. Nada que favorezca a unos y hunda a otros es elegible. Aquel que ofrezca verdadero respeto a la libertad humana en justicia y paz es favorito. Si se debe tener privilegio, el cristiano opta por el bien de todos, pero preferencialmente por los pobres. La Iglesia nos llama a “luchar con energía contra cualquier esclavitud social o política y respeten, bajo cualquier régimen político, los derechos fundamentales del hombre” (Gaudium et spes 29).
Sacerdote
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