23 de noviembre y la sociedad democrática
Por Carlos Berrizbeitia el 12 de Agosto, 2008 en Opinión
La sociedad venezolana está expectante, nos está mirando. Está esperando de sus representantes políticos soluciones. No nos resignamos al callejón sin salida que representa Hugo Chávez, un camino de odio y de frustración, un camino que no nos lleva a nada. Tampoco nos resignamos al inmovilismo, al bloqueo y a la negativa permanente de decir que no hay salida.
La sociedad venezolana no desea reproducir debates estériles sobre el pasado, ni tampoco desea verse arrastrada a un escenario permanente de confrontación y división social. La sociedad enezolana está harta de tanta violencia, está harta de imposiciones y chantajes, está harta de mensajes negativos. No es cierto que seamos una “sociedad inmadura” somos un pueblo sensato que tiene mayoría de edad suficiente para ser dueño de su propio destino.
La sociedad venezolana quiere soluciones de sus gobernantes, quiere mirar al futuro sin renunciar a su pasado, quiere avanzar. Para dar respuesta a esta esperanza, es preciso articular un nuevo pacto político que adecue nuestro marco a los deseos mayoritarios de nuestra sociedad, utilizando los instrumentos y las potencialidades que contempla la Constitución y las leyes.
Se trata de construir un nuevo proyecto de convivencia basado en la libre asociación y el respecto al ciudadano y no en la subordinación y en la imposición de una determinada visión del Estado, al margen de la voluntad del pueblo venezolano.
La solución del problema estriba en que Hugo Chávez de una vez por todas respete a todos los venezolanos sin importar su tendencia política ni su clase social, y en no seguir tratando de subordinar la sociedad al Estado.
Somos un pueblo con identidad propia, con capacidad para establecer su propio marco de relaciones e incorporase por libre asociación a un verdadero estado democrático donde las instituciones estén al servicio de los intereses de la nación y no a los intereses de un hombre.
Esta es la realidad y no encararla no sólo es un ejercicio de irresponsabilidad política, sino un fraude a los deseos y aspiraciones legítimas de la gran mayoría de los venezolanos que quieren avanzar en un proyecto de país donde la soluciones a sus problemas y la convivencia seria sea el norte de sus vidas.
Si Hugo Chávez no facilita la salida y trata de seguir imponiendo forzadamente su “Socialismo del Siglo XXI”, el pueblo tiene derecho de decidir su propio futuro. Chávez tendrá que respetar la decisión de los ciudadanos de toda Venezuela en las elecciones del 23 de Noviembre y no tratar por ningún motivo de desviar la voluntad popular, ya que si se atreve el resultado sería nefasto para el país.
Sino se respeta el arma del hombre libre que es el voto, creo, sin temor a equivocarme, que el país no soportaría otro fraude democrático y reclamaría con toda sus fuerzas hacer valer su derecho a elegir a sus gobernantes para cada Gobernación y Alcaldía del país, logrando así imponer la voluntad democrática que tenemos los venezolanos.
Se hace camino al andar, y si tenemos que iniciar el recorrido con nuestras propias fuerzas, así lo haremos, porque consideramos que tenemos la fortaleza política y la legitimidad social suficiente. Al final será la sociedad venezolana la que ratifique, premie o castigue, el 23 de noviembre, sus liderazgos locales en contra del centralismo militar que representa Hugo Chávez.
Dirigente de Proyecto Venezuela



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