Venezuela y Rusia, Chávez y Putin
Por Dr. Juan E. Romero el 4 de Agosto, 2008 en Opinión
La reciente culminada gira europea del presidente Chávez es una extraordinaria muestra de las nuevas condiciones de la arquitectura del poder mundial. Desde el bombardeo a las Torres Gemelas en el año 2001, los EEUU adelantaron una serie de acciones que culminaron con la formulación de una Doctrina de Seguridad que planteaba cambios importantes en su política exterior, entre los que cabe señalar una presencia militar en múltiples zonas geográficas, impedir la supremacía militar o económica de otras potencias mayores y asegurarse un suministro de combustible menos dependiente de las fluctuaciones del mercado mundial.
Estas acciones vinieron acompañadas de la denominada Revolución en Armamento Militar (RAM), que se traduce en una supremacía militar basada en la asociación con el avance de la ciencia y la tecnología aplicada a operaciones militares. La RAM se tradujo en la profundización de una política antimisilística y la extensión de operaciones de la OTAN a antiguas zonas de la ex URSS. La acción militar en Kurdistán, Uzbequiztán, y otras naciones ubicadas en el Cáucaso por parte de los EEUU se tradujo en una conflictividad y roces políticos con la Rusia surgida de las cenizas del comunismo. El tema de conflicto es múltiple: armas, tecnologías y petróleo. Este es el punto de conexión entre la Venezuela de Chávez y la Rusia del primer Ministro Vladimir Putin.
Rusia y Venezuela comparten la preocupación por el avance de la hegemonía militar y estratégica de los EEUU. La pretensión de control militar y energético planteado en la Doctrina de Seguridad hecha pública en mayo de 2006 por el gobierno de George W. Bush, es una preocupación compartida por ambos países. Hay que analizar que del G-8 los únicos países que no tienen en lo inmediato problemas de suministro de petróleo son Rusia y Canadá. Los EEUU han incrementado su consumo energético y disminuido su stock de reservas energéticas. Ello se ha traducido en una política militar que se concretó en la invasión a Afganistán y posteriormente a Irak, buscando con ello controlar dos de las reservas energéticas más importantes del mundo. No obstante, la política de nacionalismo petrolera inicialmente impulsada por Chávez y concretada desde agosto de 2000, con los Acuerdos de Caracas se ha convertido en un gran obstáculo a las pretensiones hegemónicas norteamericanas. La escalada de los precios del petróleo, que ha pasado de menos de 10 US$ por barril en 1998 a los más de 120 US$ para el 1er trimestre de 2008, es una muestra incómoda para los EEUU del éxito del nacionalismo petrolero de Chávez.
La resistencia de los EEUU a mantener la asesoría y actualización militar de las fuerzas armadas venezolanas, aceleró la extensión de los vínculos Rusia-Venezuela al tema militar. La adquisición de aviones Sukoi, helicópteros rusos y fusiles AK-47, aunado a un sistema de defensa aérea mediante misiles tierra-aire es una muestra de esa asociación. Rusia y Venezuela incrementarán en lo inmediato esas asociaciones sobre la base de negocios conjuntos en el área de explotación, exploración y procesamiento de petróleo. Para ambos es beneficioso, en el caso de Rusia les asegura una base de apoyo estratégico desde el punto de vista de la diversificación de sus inversiones en un espacio vital para su histórico oponente: los EEUU. Para Venezuela se trata de fortalecer su presencia en el escenario internacional, particularmente en la diversificación de sus mercados de colocación de hidrocarburos y en el apoyo económico que pueda obtener de Rusia para incrementar su producción y mantener los niveles de gasto público exigido por las políticas sociales de Chávez.
juane1208@gmail.com
Profesor de LUZ



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