“Si gana John McCain me revalorizo”

Henrique Salas Römer, presidente de Proyecto Venezuela y ex candidato presidencial

henrique-salas-romer

  • “Si en los EE UU gana el negrito (Barack Obama), me fregué”
  • “Hay actitudes de dirigentes políticos que juegan a la imposición”
  • “Me dan dolor los inhabilitados pero hay que apoyar otros candidatos”

Foto: Ana María Viloria

Su imagen de bonachón matiza esa firmeza de carácter que deja colar en sus conversaciones. Henrique Salas Römer, ex gobernador de Carabobo, sigue cabalgando el país tal como lo hizo en su campaña presidencial de 1998. Ahora es más crítico y está dispuesto a alzarle la mano a unos cuantos candidatos independientes de cara a las elecciones de noviembre.  

—¿Qué opina de la forma como se ha venido desarrollando el pacto del 23 de enero?

—El pacto del 23 de enero es una carta de intención, animada de la mejor buena fe, pero que en nada se parece a lo que fue el 23 de enero de 1958 cuando hubo varios candidatos y un propósito común. Aquí nos estamos olvidando del propósito de crear una alternativa de poder frente al militarismo, frente al caudillismo y al centralismo, y estamos planteando exclusivamente una pugna por ver qué partido o qué parcela de poder toma mayor control del escenario. Eso está generando muchísimo ruido. Nosotros preferimos en estas circunstancias, mantener una posición recta sin cerrarle la puerta a convencimientos que puedan ocurrir en el camino como una consecuencia lógica del proceso. Los partidos que no me apoyaron a mí inicialmente, cuando fui candidato presidencial, terminaron apoyándome. Eso puede ocurrir perfectamente con Saady o con el otro candidato (Pablo Pérez). Yo no sé cómo van a buscar en el Zulia la unidad, pero lo que sí puedo avalar es la calidad humana, la capacidad gerencial y la proyección nacional que tiene Saady. Al otro candidato que ha sido lanzado por allí, realmente no conocía ni su nombre, por mi culpa, por no estar más pendiente del Zulia en los últimos años, pero Proyecto Venezuela ante un planteamiento hecho por la gente de mayor confianza que tenemos en el Zulia, recomendó el apoyo a Saady.

—¿Es de los que cree que UNT es el MVR de la oposición?

—Bueno, hay actitudes de algunos dirigentes políticos que juegan a la imposición, yo no quiero decir que es una característica de UNT, pero sí vi en la prensa una reacción muy airada del Secretario General de Acción  Democrática frente a los anuncios que se hicieron en estos días. Es decir, que aún ellos, lo que se reúnen en Caracas, porque a nosotros nunca nos invitan, tienen diferencias profundas, entonces, porqué no llevar las cosas con tiempo. Realmente aquí hay consenso solamente sobre cuatro candidatos: Henrique Salas Feo en Carabobo, Morel Rodríguez en Nueva Esparta, Eduardo Morales en Sucre y Roberto Smith en Vargas. Esos son los únicos cuatro que conozco que tienen un consenso total, entonces, porqué esa maniobra de querer anunciar desde Caracas un pacto unitario que no es tal, como si esto fuera un problema caraqueño. Ese pacto no va a ser respetado, así como no fueron respetadas las escogencias de los partidos tradicionales porque se hicieron al margen del clamor popular o precipitadamente. O se hicieron ateniéndose a consideraciones internas de los partidos de poder, y eso a la larga el pueblo lo cobra.

—¿Y cuál es la mejor manera de derrotar un modelo de gerencia pública que se basa en la concentración total del poder?

—Apoyarse en los liderazgos reales, no importa su procedencia o que sean independientes. Hay una tendencia a excluir a los independientes. Yo me lancé como independiente en la campaña presidencial y demasiado bien salimos para ser un partido que se formó tres meses antes de las postulaciones. A Hugo Chávez, a Irene y a Claudio los conocía el 100 por ciento de la gente, en cambio, de mí sabía el 60 por ciento, pero no me reconocían físicamente. Pese a todos esos contratiempos, a no tener un solo partido hasta la recta final cuando me dieron apoyo algunas fuerzas políticas, tuve más votos, porcentualmente, que los que tuvieron Arias y Rosales en las últimas elecciones, teniendo todos los medios a su favor. Fijémonos a quién escogemos porque los alcaldes y gobernadores que escojamos tienen que ser no aliados del régimen, sino líderes reales que luchen por una estructura diferente del Estado que haga fluir recursos hacia las regiones. Hacer oposición sin hacer al país planteamientos productivos es hacerle el juego al régimen que el país quiere sustituir.

—¿Confía en que el TSJ solventará el asunto de las inhabilitaciones antes de las elecciones?

—En absoluto, será después de noviembre. No porque yo lo quiera sino porque es una realidad política. Las decisiones hay que tomarlas, a mí me dan mucho dolor los inhabilitados, pero hay que apoyar a otros candidatos. Una vez que postulemos a Saady, las circunstancias irán diciendo si es él o es otro, y ocurrirá como ocurrió en mi caso que al final tendrá que producirse algún tipo de entendimiento. Pero el entendimiento será de él que es el dueño de la tarjeta. A lo mejor se retira Pablo Pérez, quien quizás tiene una amplia trayectoria, pero como líder no tiene ninguna trayectoria en el Zulia, y quizás esa es una razón por la cual desconocíamos sus cualidades y sólo se le conoce como un funcionario de gobierno de Rosales. Que no se diga que nosotros estamos dividiendo el electorado. Que lo más lógico es lograr que gobiernen hombres o mujeres que tengan experiencia de gobierno, una trayectoria limpia, solvencia administrativa y sobre todo que sepan combatir, como es el caso de Saady con la inseguridad, donde él ha dado demostraciones positivas.

—¿Eventualmente volvería lanzarse a una candidatura presidencial?

—Yo creo que ya le está llegando el momento a las futuras generaciones, pero la verdad es que uno nunca puede decir que no. Si gana John McCain me revalorizo. Si gana el negrito (Barack Obama) me fregué. Fíjate, McCain tiene más de 70 años de edad y tiene bastantes posibilidades de ser presidente de los Estados Unidos.

—¿Hay algo del modelo bolivariano que usted tomaría?

—No sé cual es el modelo bolivariano. Hay cosas que se han hecho que comparto y que nosotros hacíamos, como los médicos en los barrios. Yo nunca he desechado nada porque venga de otros, pero lo que no puedo compartir es el control de hasta la forma de respirar de cada quién. Hay algo que creo que debe ofender a quienes reciben las misiones y es que los obligan a vestirse de rojo. En Venezuela hay hambre, pero este no es un país de muertos de hambre. Ese parece el uniforme de aquellos que tienen necesidad y eso es vejar la condición humana de esas personas.

—¿Cuál es su evaluación actual de la oposición venezolana?

—Hay una diferencia entre la oposición, que son cúpulas partidistas que juntas no tenemos el 20 por ciento de los votos, y hay un país opositor que es verdadera mayoría. Si tú empiezas a atacar a Chávez lo que haces es levantarlo porque la gente lo defiende. Eso es lo que pasa con esta oposición que no sabe comportarse adecuadamente para crear una alternativa de poder y cree que el pueblo quiere pelear con Chávez, pero el pueblo, en el fondo, lo que quiere es una vida mejor.

CARABOBO
“A Mario Silva nadie lo conoce”

—¿Es Mario Silva un oponente fácil de vencer en Carabobo?

—Allá nadie lo conoce y yo creo que él no conoce las calles. Ahora, para colmo, Acosta Carlez armó una coalición propia. Gallo es gallo manque ponga. El “Pollo” tiene un respaldo real. No ha sacado un afiche y ha declarado a la prensa tres veces en lo que va de año, y si la elección fuera uno a uno, tiene una ventaja de 30 por ciento. Ese es un liderazgo que  está sembrado y todos los bandos saben que gobierna para todo el mundo.

—Critican a Cilia Flores por nepotismo en la AN, pero ¿qué piensa del nepotismo en la oposición?

—Hay que tener mucho cuidado con eso porque de pronto tú tienes un familiar que es muy competente, pero no lo debes poner. Nosotros hemos sido muy cuidadosos, por cierto, en Carabobo. Mi hijo y yo no hemos jamás ocupado un cargo que no sea de elección popular y nunca lo hemos hecho simultáneamente, aunque podría ocurrir. Nosotros, por ejemplo, podríamos ganar la Gobernación y la Alcaldía, padre e hijo, porque tenemos amplísima mayoría para ganar y no lo estamos haciendo para dar el ejemplo. Aquí no hay que tratar de acaparar el poder. Si queremos que el país salga adelante, dejemos que respire y no tratemos de imponer liderazgos nuestros simplemente porque son de nuestra conveniencia.

Disculpa, los comentarios para esta entrada están cerrados.