“Este régimen propone el cuartel como modelo de la sociedad”
Por Eleana Sequera el 18 de Julio, 2008 en Edición 110, Política
Manuel Caballero, historiador y periodista
- “Este no es un gobierno militar solamente, es un gobierno militarista”
- “El chavismo es un fenómeno pernicioso en la historia venezolana”
- “Lo que se ha hecho es hacer odiosa y fastidiosa la figura de Bolívar”
El reconocido historiador y periodista Manuel Caballero estuvo de visita recientemente en Maracaibo, donde ofreció una entrevista a Versión Final, en la que afirmó que existen tres fenómenos distintos: Chávez, los chavistas y el chavismo, y aprovechó para establecer la diferencia entre un gobierno militar y otro militarista. “Este no es un regimen militar sino militarista”, dijo.
—¿Es difícil escribir e interpretar la historia contemporánea, donde no parece haber consenso sobre cómo ocurren los hechos?
—Ese es un prejuicio que afortunadamente ya está pasando de moda, que proviene del siglo XIX, tanto en Venezuela como en otras partes, donde nadie se atrevía a estudiar historia contemporánea porque había la idea de que había que dejar enfriar los hechos para poderlos analizar. Yo parto de la idea contraria, por supuesto no estoy inventando nada. Algunos grandes historiadores —comenzando por Braudel y Marc Bloch— que se han dado cuenta de que esa es una actitud de mito que no tiene mucho sentido, es decir, quien no tiene frialdad para analizar los hechos —como historiador— del tiempo histórico en el que le tocó vivir, no va a tener tampoco frialdad para analizar ninguna otra época de la humanidad. Yo, por ejemplo, me opuse ferozmente, escribía crónicas diarias incendiarias contra Rómulo Betancourt y sin embargo, la primera biografía de Rómulo Betancourt que se escribió es la mía y me ha obtenido —si se puede decir— elogios de historiadores profesionales porque ven mucha personalidad, pero el resto de la gente no está contenta. Los partidarios porque dicen que no lo elogio, y los adversarios porque dicen que no lo condeno.
—¿Y qué les argumenta usted?
—Yo les digo: no señores, si yo quiero escribir una diatriba contra Betancourt, no tengo ningún problema en hacerlo; yo sé hacerlo porque lo he hecho durante muchos años, el problema es que yo no voy a engañarme y a engañar a mi público, a mis lectores, diciéndoles: “este es un libro de historia”, no señor, eso es un panfleto, pero lo otro es que yo me tengo que situar desde la perspectiva del historiador, entonces ver las cosas no de inmediato sino a largo plazo.
—¿Cuáles son las diferencias más dramáticas de este gobierno con los anteriores de la llamada era democrática?
—Yo me imagino que usted se refiere a los gobiernos que van del ‘58 al ‘98. Bueno, hay una diferencia fundamental. Aquéllos eran gobiernos civiles y no solamente civiles sino también civilistas. Este no es un gobierno militar solamente, porque militar era el de Pérez Jiménez. Este es un gobierno militarista. ¿Cuál es la diferencia? Fíjate otros militares gobernando como Pérez Jiménez y Wolfgang Larrazábal. Por ejemplo, Larrazábal también era militar, pero era un militar civilista, él creía, y lo demostró, en que el Presidente de la República debía ser, por su misma condición de Presidente en la República, comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, y no como el caso actual, que incluso está en la Constitución, en la Ley Orgánica de Fuerza Armada, que el Presidente de la República lo es por ser el jefe de la Fuerza Armada, de modo que la presencia de la República es el último escalón de una carrera militar. Esa es la diferencia fundamental entre un régimen no solamente militar sino militarista como el que tenemos ahorita. Digamos que hoy conseguimos militares hasta en la sopa. Todo porque es un régimen militarista.
—¿Y qué quiere decir un régimen militarista?
—Un régimen militarista es el que tiene como modelo de la sociedad, o el que propone como modelo de la sociedad, el cuartel. Ya no es solamente, como el caso de Pérez Jiménez, una dictadura que copaba los poderes del Estado, sino que este es un gobierno militar que intenta hacer fusionar la sociedad tomando como modelo el cuartel. Dicho de otra manera y para que la gente entienda mejor: ordeno y mando.
—Usted ha dicho anteriormente que los pueblos también se equivocan, ¿cuáles son los errores del pueblo venezolano?
—Yo no lo podría decir, o mejor dicho, por supuesto que le puedo decir, pero eso sería una opinión política inmediata. Yo pienso que el pueblo venezolano se equivocó al elegir a Hugo Chávez como presidente de la República, pero eso es una opinión, yo tendría que demostrarlo y tendría que decir por qué. Yo lo que quiero decir es que así como no hay hombre que se equivoque jamás, tampoco hay pueblos que no se equivoquen nunca. Tanto el hombre, como individuo y como sociedad, es un conjunto de bondad, maldad, error y aciertos. Todos nos equivocamos, todos tenemos aciertos ¿por qué al pasar de lo individual a lo colectivo vamos a ser diferentes?
ANÁLISIS
“Chávez es un accidente”— Si tuviera que hacer una biografía de Chávez, ¿cómo lo describiría y qué datos no podría dejar de incluir?
—Voy a esperar a que se muera para escribir esa biografía… pero para no eludir la respuesta a tu preunta voy a explicarte algo. Yo tengo por lo menos dos libros, uno que se llama La crisis de la Venezuela contemporánea, donde analizo como historiador el golpe del ‘92, lo que llamamos la crisis de las instituciones. Y eso forma parte de mi visión de Chávez y sobre todo del chavismo como fenómenos político y como fenómeno histórico; y el otro es un libro que se llama La pasión de comprender, y ese libro tiene una parte final que se llama Vino rancio en odres nuevos, donde hago un análisis del gobierno de Chávez hasta este momento. Trato de hacerlo lo más objetivamente posible, lo cual no quiere decir que lo hago con frialdad, porque yo cuando escribo soy vehemente; de modo que no es que yo no haya tratado de analizar a Chávez históricamente. Lo que sucede es lo siguiente, y a mí de los tres fenómenos históricos hay uno que me interesa particularmente, que creo que como historiador es el que al final el que me va a interesar: Chávez, los chavistas y el chavismo.
—¿Y cómo es eso, explíquese?
—Chávez, como todos nosotros, es un accidente, como lo somos todos, pasamos y listo; ahora, los chavistas son el mismo pueblo que antes era chavista, era copeyano o adeco y ahora sencillamente ahora es chavista, dicho de otra manera: es un segmento social muy poderoso que sin el cual, y mucho menos contra el cual, se puede hacer ninguna política seria en este país. Eso de querer decir “vamos a quemar a todos los chavistas” no se debe hacer. No, hay que aprender a vivir con ellos una vez apartado Chávez. Y por último tenemos el chavismo, que eso sí es un fenómeno pernicioso en la historia y en la política de este país, pero que es anterior a Chávez y que va a sobrevivir, que no es otra cosa que la idea de la improvisación. Cuando yo estudiaba en el liceo, no sé la verdad si se sigue utilizando esa palabra en los liceos, se llamaba el pajarobravismo, o lo que es igual el vivo, el hombre que prefiere pedir a trabajar, es decir, toda esa serie de vicios colectivos e individuales, eso sí creo que hay que combatirlos a muerte y no descansar hasta exterminarlos, cosa que no va a suceder nunca porque va a revivir, porque nosotros todos tenemos una parte de Dios y una parte del diablo, como dirían los cristianos; entonces a veces surgen unos y a veces surgen otros.
—¿Pero no le parece interesante, por lo menos, que la figura de Bolívar haya tomado protagonismo con Hugo Chávez?
—No. La figura de Bolívar siempre tiene protagonismo en la historia venezolana desde que murió, y desde antes. Lo que ha hecho Chávez es hacer odiosa y fastidiosa la figura de El Libertador. Ahora tenemos a El Libertador hasta en la sopa: ¡Hay sopas Bolívar y sopas bolivarianas!









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