“Carrao”, siempre “Carrao”
Por Gustavo Pérez el 18 de Julio, 2008 en Edición 110, Deportes
En la víspera de sus 80 años le contamos la vida personal del mejor pitcher venezolano
El ex lanzador vive, desde hace dos años, en los Puerto de Altagracia junto con sus hijas Inés e Irene. Se considera un excelente pescador y mejor jugador de bolas criollas. Canta rancheras, disfruta del plátano cocido y comparte cada día junto con sus hijos y nietos.
Foto: Ana María Viloria
Más relajado, mucho más tranquilo, dicharachero, menos peleón, compartiendo con su familia, hablando de mil cosas a la vez y con mucho sentido del humor, así vive hoy José “Carrao” Bracho en la víspera de sus 80 años de vida.
Vive en la casa de sus hijas Inés e Irene, quienes han tenido la oportunidad de compartir con el ex lanzador en los últimos dos años, cuando el “Carrao” atravesó el Puente Sobre el Lago para mudarse con destino a los Puertos de Altagracia, luego del fallecimiento de su esposa Angela Briceño de Bracho.
Allí en esa vivienda, todos los días, a media mañana, se puede encontrar a Don José de La Trinidad, quien con total naturalidad muestra su vida.
“Preguntas por mí, en cualquier lado del municipio Miranda y te dicen dónde estoy, saben dónde encontrarme. Hoy muchas personas se ocultan, porque le deben a todo el mundo”, manifiesta el “Carrao” con su tradicional sentido del humor.
“El béisbol me dejó grandes amigos y simpatizantes. Yo siempre fui muy dado a la afición, porque era un tipo normal, que le gustaba compartir”, agregó el marabino.
Nacido en Maracaibo, el 23 de julio de 1928, desde pequeño siempre sintió la pasión por pescar. Las orillas del Lago fueron protagonistas de sus primeros éxitos con la mencionada experiencia. “Yo siempre fui un excelente pescador, pero era mejor jugando bolas criollas, donde ponía el ojo, ponía la pelota y también el anzuelo”, agregó Bracho, muerto de la risa.
Sus padres Alcibíades Bracho e Inés Delia Villalobos fueron parte fundamental en los valores familiares que le inculcaron al “Carrao” y a sus ocho hermanos, quienes crecieron con humildad, pero llenos de alegrías, sentido del humor y buenos recuerdos.
Sus progenitores siempre apoyaron en todo a “Joseíto” (así le decía su mamá Inés). Y “Carrao”, por consiguiente siempre le brindó ese apoyo paternal a sus tres herederos, a las mencionadas Inés e Irene, y al único varón, Iván.
Hijo de gato…
Siempre se espera que los hijos sigan los pasos de sus padres, sin embargo, en el caso de Bracho no se cumplió el típico refrán de que “hijo de gato, caza ratón”. Iván se dedicó al deporte, pero en este caso a practicar baloncesto, incluso llegó a jugar unas temporadas con Gaiteros del Zulia.
“Yo no sé dónde aprendió a jugar baloncesto, porque yo le enseñé fue un poquito de béisbol”, cuenta “Carrao” al tiempo que sus hijas y nietos estallaron en carcajadas. “El bueno en esta familia será mi nieto Leroy (hijo de Iván). A ese lo estoy enseñando a lanzar la curva y lo que tiene son 12 años”, continúa.
“Además ya Leroy ha llevado el apellido Bracho por toda Venezuela, representando a Zulia en campeonatos nacionales y a la Pequeña Liga Coquivacoa en torneos municipales e internacionales”, apuntó. “Yo le dije a Leroy, que yo estoy viejo y que gané más de 100 juegos, ahora le toca a él superarme para que todo quede en familia”, soltó mirando a su nieto.
Tres strike
La rutina diaria de “Carrao”, en su compartir familiar. Comienza generalmente como a las 5:00 de la madrugada, cuando se despierta y se queda “tranquilito” en la cama; pero como a la 7:00 comienza a llamar a sus hijas para que le sirvan el desayuno.
Como buen amante de las rancheras las entona. “Me cansé de rogarte, me cansé de decirte, que yo sin ella, de pena me muero…”, canta antes del amanecer al tiempo que solicita su “primer strike”: preferiblemente plátanos verdes cocidos, su comida favorita.
El considerado mejor lanzador venezolano de todos los tiempos dice: “yo no canto ni en el baño, pero esa canción en la mañanita me encanta y por lo tanto se las regalo a mis hijas y nietos. Además con hambre todo suena bien, hasta el estómago”, afirma con una sonrisa nuevamente.
Luego de un buen desayuno, lo trasladan al patio, donde bajo los rayos del sol o con la caída de la lluvia, transcurren las horas, esperando la llegada de sus nietos y el plato de almuerzo.
“En el mediodía generalmente me gusta mi pescadito, pollito o arroz, que son mis preferidos para el segundo strike”, cuenta.
En la tarde continua con el repertorio de música ranchera, en el cual Cucurrucucú paloma y Cartas marcadas, son las canciones más escuchadas por el ex lanzador, quien además se entretiene tocando un potecito de lata con una cuchara, como si fuera un timbal. “Cuando hago esto me siento como si fuera ‘Tito’ Puente en sus mejores tiempos”.
Otra característica muy particular de este zuliano, es que a todos los gorditos, sin excepción, les pregunta “si en su barriga hay tiburones”, y a las rellenitas, les comenta que “si están embarazadas, tienen que cuidarse, para no engordar mucho”, incluyendo a sus hijas y nietas
“Cuando se acerca la noche, me toca el tercer strike del día –agrega-. Y lo cierro con el mejor pitcheo del día, un plátano verde cocidito y mi vasito con agua, para no hacerle daño a nadie. De ahí me acuesto sin ver novelas, ni juegos porque las dos cosas son muy malas en estos momentos”.
José de La Trinidad descansa sus piernas, que eran unas de sus principales fortalezas en el montículo, en una silla de ruedas de la cual es transportado en el tiempo y en el espacio por sus hijas, por sus nietos, otros familiares y visitantes.
Sin más, por sus limitaciones, el día de esta leyenda del deporte nacional cumple la misma rutina. Aún aporta al hogar con una pensión del Seguro Social, una de la Gobernación del estado Zulia y otra entrada adicional como jubilado de las lanchas costeras.
Todo es poco para este personaje, que recibió uno de sus últimos reconocimientos el Día del Deporte en los actos organizados por la Alcaldía del municipio Miranda.
La Liga de Béisbol Profesional entrega un premio que lleva su nombre, en honor al mejor pitcher del campeonato, sin embargo nunca lo han invitado a entregarlo, algo que no le quita el sueño.
“Yo aquí estoy tranquilo. Mientras menos me molesten mejor. Es más, ellos se lo pierden”, asevera con carácter. “Lo que si pueden jurar es que disfrutaré de mi vida junto con mis hijos y nietos hasta el último día, hasta el último pitcheo”.
Perfil
- Nombre: José de la Trinidad Bracho Villalobos
- Apodo: “Carrao”
- Nacimiento: 23 de Julio de 1928 en Maracaibo
- Casado: Una vez con Angela Briceño
- Hijos: Tres (dos hembras, un varón)
- Nietos: Cinco (tres varones, dos hembras)
- Hermanos: Nueve
Sus marcas
- 109 Victorias
- 100 o más entradas lanzadas en siete temporadas
- 15 triunfos en una campaña
- 23 campeonatos jugados
- 191 aperturas
- 92 juegos completos
- 1.753 innings
Equipos
- Cervecería Caracas
- Leones del Caracas
- Pastora
- Navegantes del Magallanes
- Oriente
- Orientales
- Tiburones de La Guaira
- Cardenales de Lara
- Águilas del Zulia









Es bastante deprimente ver a unas de las tanta estrellas que ha tenido en Beisbol Venezolano en esa situacion, asi como el,quizas hay otras, o existieron otras, Saludos Sr Carrao Bracho y Feliz Cunpleaño…….
jesusguevarav | Jul 18, 2008 | Responder
Saludos afectivos para José Trinidad,
No fue mi amigo, pero fue mi vecino durante muchos años mientras vivió en Altos de Jalisco en la zona norte de la ciudad: como deportista lo he admirado siempre. Le deseo larga vida tranquilidad y paz al lado de sus familiares…
Luis Varela | Jul 21, 2008 | Responder