Inhabilitación: ¿exclusión sin rechazo?
Por Roberto de Vries el 10 de Julio, 2008 en Edición 109, Opinión
Uno de los peores miedos del ser humano es llegar a estar excluidos y, además, rechazado, tanto es así que, uno de los peores castigos que se le ha dado a una persona está en el exilio que viene tras el rechazo a una o varias de sus características, realidades o acciones y que, aparte de la muerte y la prisión se constituyen, de esta manera, en uno de los peores castigos formales, aparte -claro está- del secuestro y los diferentes tipos de tortura.
Volviendo a estos miedos, el uno se puede dar sin el otro, haciendo que el rechazo sin exclusión llegue a constituir el cruel desprecio en el cual se necesita que la persona rechazada continúe cerca para que sienta el peso del rechazo y, lo contrario, la exclusión sin rechazo se puede considerar lo que personalidades e instituciones que quieren jugar a la democracia, pero que quieren tener lejos a todos aquellos que puedan resultar desagradables, inconvenientes o peligrosos.
Cuando uno revisa la situación política venezolana, en la que la presencia de una lista de inhabilitados están incapacitados para ser elegidos (¿y para elegir?), nos preguntamos si se trata de una exclusión o de un rechazo o, en forma completa, de ambos castigos aplicados al mismo tiempo. Llegamos a la primera conclusión que se trata de una exclusión a un derecho civil y político, sin que se evidencie un claro rechazo, con lo que se logra el objetivo sin llegar a tener que enfrentar una conducta tan evidente y tan peligrosa para el que la hace en un sistema democrático, como lo podría ser el rechazo, y que se reflejaría en las realidades de la burla o de someter a alguien al escarnio público. La inhabilitación política, tal como pareciera darse en el país, en estos momentos, en esta lucha electoral, es para tener lejos del poder elegido por el voto a quienes, sin haber sido sentenciados, sin embargo, padecen de la exclusión al sistema electoral sin que se sientan rechazados.
¿Quién inhabilita a quién?
Si aceptamos las diferencias que hay entre el ser excluido o sacado del sistema y el ser rechazado o burlado dentro del sistema, además, hay que considerar cuáles son los poderes que ostentan cada uno de los dos protagonistas, el inhabilitador y el inhabilitado, para poder establecer un mapa que pueda guiar, más sobre las consecuencias que traerá el acto para cada uno que las dinámicas que se dan. En el caso que revisamos, la tenencia y el ejercicio del poder por parte de quien inhabilita puede considerarse como el que ejerce un victimario que busca y explota el poder de la víctima para que nunca pueda llegar a tener el poder que él tiene en la actualidad, o como la acción de un ente independiente que hace lo que le da la gana, cualquiera sea el otro. En el caso del inhabilitado, éste puede ser una víctima que no tiene, no sabe o no se atreve a ejercer el poder o, por el contrario, se trata de un independiente que busca ser reducido a víctima para que acepte el poder de quien lo ejerce o a un sobreviviente que tiene que vivir en un medio ambiente que le es inhóspito.
Posibles dinámicas en juego
Contestar el cómo se da la dinámica de las actuales inhabilitaciones puede, como indicador dinámico, decirnos bajo que relación está trabajando el oficialismo a la oposición y, por lo tanto, que piensa de ella, así como también evaluar las estrategias con las que ésta, piensa ganarle al Gobierno. Repasar las cuatro opciones más resaltantes puede resultar interesante:
Inhabilitador victimario con inhabilitado victimario=lucha de poder para evaluar cuál de los dos se queda con el poder y, posibilidades de acuerdo entre ambos sí la dinámica se agrava en forma inesperada.
Inhabilitador victimario con inhabilitado víctima= continúa el victimario en el poder hasta que haga alguna demostración de amor por la víctima que aprovecharía la situación. Se da una relación amor-odio que complica cada vez más, la realidad.
Inhabilitador independiente con inhabilitado superviviente= el primero le tiene miedo a la presión del segundo con probabilidades de ganar, finalmente, el inhabilitado que se vuelve, victimario. Puede también verse lo contrario, es decir, que hay un inhabilitador que está actuando con criterios de supervivencia con un inhabilitado que es, a la hora de la verdad, independiente amenazado.
Inhabilitador victimario con inhabilitado independiente=el victimario descalifica al independiente y éste trata de ilegitimar al victimario.
En caso que alguno de los dos, se muestre interdependiente, la dinámica se resuelve de un modo satisfactorio, pacífico, ganando las dos partes.
Instrumento peligroso
En las diferentes dinámicas de poder, la inhabilitación puede ser un recurso para castigar a quienes han cometido faltas graves, pero también puede ser un modo preventivo que impide que alguien llegue a desplazarnos del poder que tenemos por sus ventajas. La inhabilitación puede mostrar todo el poder que tiene alguien pero, paradójicamente, puede ser el punto a partir del cual, los demás -al verse impedidos de una posibilidad de libertad de elección- comiencen a corroer el poder de quien lo ejerce, pero, además, toda inhabilitación dirigida hacia los adversarios externos puede agravar la lucha interna de poder, así como la dirigida hacia los oponentes internos, puede fortalecer a los externos.
Psiquiatra / Periodista
rvries@cantv.net



Definitivamente hay que llegar a la conclusión
de que estos señores del gobierno utilizan acciones terroristas para tratar de obtener victorias antes sus adversarios.- No se explica porqué, el uso de tantas artimañas, trampas y sancadillas, a no ser que sea por su inseguridad de lograr triunfos en las contiendas que concurren. Las inhabilitaciones son una muestra su incapacidad para concurrir de forma honesta y transparente a competir. Si alguna vez pueden ser decentes, compitan con hidalguia no déjen en el ambiénte el pestilente tufillo de la trampa. Lo grave es que pareciera que desgraciadamente los venezolanos nos estamos acostumbrando a ese morboso proceder…
Luis Varela | Jul 12, 2008 | Responder