¿Niño, por qué lloras?

He visitado varios sectores del país y en cada uno de ellos  he podido palpar el aumento de los cuadros de miseria y hambre, escenas que me llenan de una gran tristeza.

En mi edad sexagenaria jamás había visto tanta necesidad por la comida y la falta de ella, observo grandes colas para comprar víveres, algo nunca visto en este país, que se había caracterizado por una elocuente bonanza económica.

En esos recorridos vi llorar a un niño y le pregunte: “¿Que te pasa?, y el me respondió: “Mis hermanitos se murieron ayer de hambre y mi abuelito se murió la semana pasada porque no comía”.

Amigos lectores: no se asombren por este relato del niño, porque la semana pasada visite a unos habitantes del sector de la 64 y de la 51, en Lagunillas, precisamente donde esta el botadero de basura, y quede perplejo por la pelea encarnizada y suicida de los niños con los zamuros y alimañas que pululan el lugar.

Un frío intenso recorrió mi médula, se me crisparon los pelos y los ojos casi se salían de mis orbitas, al ver los pequeños abrazados con las aves y peleando por un desecho. Yo me pregunto sobre la promesa que hizo el presidente Hugo Chávez Frías de rescatar los niños de la calle; el gobernador Manuel Rosales también se comprometió a resolver el drama que viven estos niños de la basura en Lagunillas, y aún no hay respuestas.

Si Dante hubiese visto ese infierno sepulcral, no hubiese pintado a Hiroshima, su pincel lo hubiese empleado en pintar un cuadro mas horroroso como es el botadero de basura. Parece mentira pero es cierto  que en Venezuela mueran más niños de hambre que en Biafra, si la inanición se sigue apoderando de cada rincón del país.

Los hospitales albergan innumerables seres lánguidos y escuálidos por el hambre y la miseria, porque el hambre es colectiva en Venezuela.

Claro está, quienes sufren las peores consecuencias son el niño y el anciano, que viven expensas del depredador mayor que es la miseria elocuente. Amigos lectores: No veo solución ni a corto o mediano plazo, porque el país se cae a pedazos.

Las confrontaciones, el odio y las amenazas convierten a Venezuela en un territorio sin futuro; no hay acuerdos ni diálogos para que tengamos paz y prosperidad, solamente la mano de Dios podrá unirnos y encaminarnos a la confraternidad, pero debemos tomar en cuenta que están de por medio el niño y el anciano como primera prioridad, o seguiré preguntando ¿Niño, por qué lloras?

Locutor

2 Comentario(s)

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  1. Sr Adalberto: Esos niños que lloran, esos ancianos que sufren por el desamparo, si esta aberración continua y ruego a Dios Todopoderoso que no sea así, muy pronto nos uniremos 26 millones de venezolanos.- Dice usted que en su vida sexagenaria no habia observado algo semejante, y yo le agrego que en la mia casi optagenaria, y que además que mi niñez navegó en la más inicua pobreza, jamás viví un régimen que se pudiera igualar a esta cosa. Ésto no ha tenido antecedentes, ni creo que lo logre superar ningun otro en el futuro. A veces me pregunto, ¿cuál sería el grave, pero muy grave pecado que cometimos los venezolanos para recibir un castigo de esta magnitud. pidamos al Señor que estemos prontos a ser redimidos, para salir de esta aberrante situación…

    Luis Varela | Jul 12, 2008 | Responder

  2. Será que pienso que ochenta años es por óptimo, discúlpen, se me incorporó un chavista. Es octa, de octavo; ¡Que bruto!

    Luis Varela

    Luis Varela | Jul 12, 2008 | Responder

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