“No hay pedagogía cuando hay ideología”

Antonio Pérez Esclarín habló con Versión Final sobre la propuesta presidencial

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“Con gente frustrada y amargada no se pueden tener ciudadanos ni revolución”

“Se cree falsamente que con discursos y proclamas se cambiará la educación”

“No hay elementos que propongan crear la cultura de paz y no violencia”

Fotos: Ana María Viloria

Antonio Pérez Esclarín rompió el silencio. Sus 37 años de experiencia en materia educativa lo convierten en una eminencia. Su voz es más que calificada para hablar de la  propuesta de currículo educativo. El docente de origen español, quien  dirige el Centro de Formación Pedagógica de Fe y Alegría, cree que la propuesta tiene dos caras opuestas.

-¿Qué opina sobre la propuesta del nuevo currículo educativo?

-En primer lugar, tengo un gran dolor porque se está perdiendo una oportunidad de reflexionar sobre lo que es la educación. Esa es mi gran desesperanza, porque la educación debería ser realmente un momento de reflexión colectiva y de consenso para buscar entre todos esa educación necesaria. La educación está muy mal y en vez de sumar y de construir en consenso está siendo un momento de división y separación, donde lo principal no es un planteamiento educativo ni pedagógico sino político. Este momento sería una gran oportunidad para replantearnos entre todos cómo garantizar para todo el mundo una educación de verdadera calidad. No se enfoca desde allí y ese es el gran problema. La educación es el pasaporte al mañana mejor y debería ser el gran medio de combatir la pobreza y la miseria, y en este país la educación está mal porque no responde a las exigencias ni a los valores de la ciudadanía, y tampoco responde a las exigencias de la productividad.

-¿Cuáles serían los retos?

-Venezuela presenta un triple reto, en primer lugar el del encuentro y la convivencia. Debería ser un momento para empezar a dialogar, para encontrarnos y pensar en el país y el ciudadano que queremos. El segundo gran reto es cambiar el modelo rentista por el productivo. Venezuela tiene que entender que estamos viviendo de la renta petrolera, y sin embargo, no hay una verdadera política productiva, y la educación debería pasar de enseñar  el aprendizaje de la cultura a una cultura del aprendizaje, donde lo fundamental es introducir la calidad de todo lo que hacemos. Y el tercero es acabar con la miseria, la exclusión y la realidad de pobreza terrible que vive la mayoría de los venezolanos. No saldremos de la crisis sin el aporte de una educación renovada.

-¿Y la propuesta curricular no ayudaría a salir de esa crisis?

-No ayudará, sobre todo porque no hay una disposición a pensar la educación. El problema educacional no es sólo de currículo, es de muchos otros elementos, de planta física, de dotación, de formación de los docentes, es un problema de la familia. La familia es la primera y principal escuela, la mayor parte de valores y antivalores que vivimos son los que hemos aprendido en casa. Si en casa aprendí a ser racista seré racista. Me parece de una ingenuidad terrible creer que por cambiar el currículo cambiará la educación.

-¿Cuáles son las principales deficiencias del actual currículo?

-Es un currículo que no ha logrado garantizar los elementos fundamentales de la construcción de las personas y de los valores. No ha logrado una educación mínima de aprendizaje. De nuestras aulas salen alumnos que no saben leer ni escribir, y que no entienden lo que leen. Es una educación transmisiva y caletrera, no es productiva. La escuela actual enseña a reproducir y no enseña a producir, crear, proponer ni argumentar, enseña a copiar. En Venezuela no se reflexiona sobre lo que se hace para llegar a una teoría del aprendizaje de los alumnos, sólo se repite lo que ya está establecido, por eso hay un déficit horrible y la calidad de la educación es terrible. La gente lee sólo cuando la obligan y no ha descubierto la necesidad que tienen en su vida de la lectura como medio de crecimiento, aprendizaje y de encontrarse consigo mismo.

-¿Está incluido el aspecto familiar en la propuesta curricular?

-No. Porque no se entiende el hecho educativo. Creo que hay un error terrible en identificar educación con escolarización. Dentro de la propuesta no hay ningún elemento que proponga crear la cultura de la paz y de la no violencia que es uno de los problemas más graves. La no violencia significa sobre todo el desarme del corazón, la gente es muy violenta y muy agresiva y tenemos que tener una educación que induzca el desarme de la violencia interior y que promulgue una relación de cercanía, de respeto al otro, donde la familia se constituya como la célula principal de la vivencia de los valores. Si no se incluye hay un gran problema educativo que ocasiona un déficit pedagógico. La pedagogía es una ciencia que ayuda a identificar el camino de lo que hacemos con lo que queremos, es decir, es la reflexión del hacer para adecuarlo a las intencionalidades y no hay pedagogía cuando hay ideología y se cree que con discursos y proclamas se puede cambiar la educación. Los alumnos creativos no se obtienen con listados de contenidos,  con copias, memorizaciones ni una educación bancaria.

-¿Cómo ve la implantación de los cursos?   

-Radicalmente opuesta a los principios que plantea un currículo porque habla de contextualización, participación, de la realidad del educando, pero no se toma para nada la realidad y el contexto de los educadores, esuna contradicción. Dentro del currículo no hay reflexión sobre lo que se dice, hay una serie de objetivos que señalan logros, pero primero hay que analizarlos críticamente a ver si son realmente logros. Un ejemplo son los Fundos Zamoranos que se propone como modelo productivo. ¿Son realmente productivos?

ANÁLISIS
“El mundo cambia a la velocidad de la luz y la escuela a la velocidad del burro”

-¿Nos puede decir los aspectos positivos que ha encontrado en la propuesta presentada?

-Tiene varios. Me parece excelente que por primera vez se quiera tener un currículo del sistema educativo bolivariano porque hasta ahora no teníamos. La reforma anterior sólo penetró en la primera y segunda etapa de educación básica porque en los liceos nunca penetró y fue una reforma copiada de España e impuesta por los organismos internacionales. La iniciativa de tener un currículo propio que responda a nuestra realidad me parece una excelente idea. El hecho de que se busque un currículo que de algún modo articule y tenga coherencia en la concepción pedagógica de todo el sistema educativo desde la educación inicial y maternal hasta las escuelas técnicas robinsonianas me parece excelente, porque no lo había. Se siguió con la línea de ver 14 y hasta 16 materias desconectadas unas de otras. Esa es una locura que tienen los liceos y había que tocarla. Me parece excelente también que se intente modificar la educación para adaptarla a los cambios, porque estamos viviendo la reforma de currículo para diversificado de los 80. El mundo cambia a la velocidad de la luz y la escuela cambia a la velocidad del burro, por eso es que cada día hay menos encuentro entre el mundo de la escuela y el mundo de la calle. Los alumnos viven en un mundo de la post modernidad, de los lenguajes digitales y se encuentran con una escuela desactualizada, con unos contenidos que la mayoría está obsoleto y  que no responden a sus intereses y a sus vivencias. La educación está orientada meramente a la productividad y no a la construcción, sólo se basa en hacer del alumno un productor eficiente y un consumidor acrítico. La educación debería dirigir los cambios de la productividad y no adaptarse a ellos.

-¿Qué le parece la dimensión comunitaria?

-Me parece maravillosa la idea de partir del contexto y del entorno para formar en las escuelas. Los liceos y escuelas estaban distantes del barrio y eso los ponía de espaldas a la realidad, y que ahora la escuela se implique en buscar la calidad de vida del entorno, me parece un aspecto positivo de la propuesta curricular. La escuela tiene que ser el lugar de vivencia y expresión del comunitario, no hay que aislarlas.

-¿Ahora, nos puede concretar tres aspectos negativos?

-La propuesta no habla del pilar que significa aprender a ser. Para mí lo primero que tiene que hacer la educación es construir sujetos, personas, gente que se conozca y se quiera. Porque con gente frustrada y amargada no se pueden tener ciudadanos ni revolución. Para mí educar es ayudar a que cada uno se plantee su proyecto de vida y se enseñe a ser personas plenas que puedan convivir con el otro. En un mundo donde nos domina el consumismo se necesita fortalecer al ser humano como persona para que la gente se encuentre consigo misma. Hoy se vive más por el qué dirán, por las propagandas, por las modas, por los líderes políticos. Necesitamos gente que sea constructor de sí mismo y de eso no se menciona nada. Otro aspecto negativo es la  ambigüedad de las palabras.

-¿Por ejemplo?

-Valores revolucionarios y hombre nuevo son palabras que hay que aclarar porque se prestan a múltiples interpretaciones, a eso se debe todo el debate actual que hay de la colonización, es porque las palabras no están bien definidas. No es tenerle miedo a la palabra, pero hay que aclarar que es lo que se entiende por valores revolucionarios. Es necesario aclararlas para contextualizarlas porque sino se entenderán cosas totalmente distintas a lo que se quiere decir.

-¿El perfil de los docentes está definido en la propuesta?

-Hay un listado de cualidades que tienen que tener los maestros, pero a mí me da mucho miedo los peligros de poner listados donde lo fundamental es que la propuesta formativa sea de algún modo un experimento de ese perfil que queremos. En definitiva, los maestros salen con el discurso de los cambios, pero terminan educando como los educaron a ellos. Para mí el perfil fundamental del maestro tiene que ser una persona que sea un profesional de la reflexión, capaz de pensar en cómo es, cómo puede ser mejor y qué valores transmite con su vida. Tienen que reflexionar sobre el hacer, el contexto y la realidad del alumno. Hay que aceptar al alumno con su cultura, con sus problemas y su modo de aprender. El educador tiene que vivir con orgullo su vocación. El perfil se limita a un listado de condiciones y no se describen las experiencias formativas que hacen posibles esas cualidades. Ninguna reforma educativa tiene éxito sino se logra entusiasmar a los maestros.

PROPUESTA
“Primero hay que cambiar la ley de educación”

-¿Qué tan necesaria es una reforma en el sistema de educación de Venezuela?

-Es muy necesaria, pero necesita ser verdaderamente eficiente. Ahora hay una contradicción porque se está haciendo una reforma curricular sin haber cambiado la Ley de Educación y debería ser al revés. Primero hagamos las leyes de educación y concretemos esas leyes en currículo.

-¿Cómo se lograría la eficiencia?

-Fundamentalmente debe haber un énfasis en el aprender a ser, aparte del énfasis que debe hacerse en todo lo que es instrumental, procedimental y actitudinal. Porque la mayor parte de los objetivos del nuevo currículo es totalmente cognitiva, de saber lo que pasó. Es un conocimiento pero que no llega al hecho procedimental. Lo importante no es saber sino saber utilizar el conocimiento. ¿Qué hacemos con saber que hay verbos y adverbios si no los sabemos utilizar?

Análisis del contenido histórico
“Borraron de un brochazo a héroes como Rafael Urdaneta”

-La propuesta curricular dentro del  área de sociales incluye 76 contenidos que están dedicados a los nueve años de gobierno de Chávez, ¿qué opina al respecto?

-La parte de sociales requiere de una revisión muy fuerte y no sólo eso, en primer lugar yo coincido que la visión de la historia es una visión guerrerista, militarista, y es la visión de unos pocos héroes guerreros que se limita a Bolívar, Miranda y Sucre. No puedo aceptar que no se hable de Rafael Urdaneta, el hombre que fue fiel a Bolívar, el hombre que fue terriblemente incorruptible. Yo no entiendo cómo personajes de ese tipo, de esa densidad y de esa fidelidad sean borrados de un brochazo. Es una historia donde están ausentes los civiles, no se nombra a Vargas. Me parece de un subjetivismo terrible limitar la historia. También creo que hay una visión muy idílica del mundo indígena, por supuesto que es bueno que reconquistemos nuestras raíces, pero es totalmente anti histórico no reconocer la realidad del mundo indígena y no fue ese paraíso que nos quieren hacer ver. Por ejemplo, los  indios Caribes estaban expulsando a los indios Araguacos a la Guajira. Pensar que esto era el reino de la paz y que llegaron los malos es errado. Claro, que todo proceso de colonización y conquista ha sido violento, pero la verdad es que no existíamos como país y que los grupos indígenas también estaban combatiendo entre ellos. Los Yecuanas tenían medio esclavizados a los Yanomamis; los Incas eran terriblemente imperialistas. Y es que la historia no es blanca y negra como nos las quieren poner. La historia está hecha de matices grises donde la realidad es muy compleja. Otra cosa es que también se habla del golpe de 1945, pero no se menciona el golpe de 1948. No se menciona para nada el 23 de Enero y no se le reconoce ningún hecho ni logro a la democracia.

-Aparte de Zamora, Miranda y Bolívar, entre otros, ¿a quién se debería incluir el nuevo diseño curricular?

-A mí me parece una barbaridad que se borre a Cecilio Acosta y Andrés Bello, el hombre quizás más universal de Venezuela. Tampoco se incluyen a educadores contemporáneos como el padre José María Vélaz, fundador de Fe y Alegría, que tiene mucho que aportar a la educación comunitaria y a la educación de los pobres. Él decía que no puede ser una pobre educación, hacía énfasis en lo instrumental y en enseñar una lectura correcta para abrir el camino a la sabiduría. Al igual que muchos otros de ámbito mundial que han hecho grandes aportes en materia de pedagogías populares. Me extraña muchísimo que una educación que supuestamente quiere nutrirse de lo popular, no nombre a los grandes educadores populares latinoamericanos. Tiene una sustentación teórica  muy pobre porque se nombran ciertas personas, pero no se específica qué estamos tomando de cada una de ellas. El currículo no tiene sustentación teórica.

-¿Le parece que de alguna forma se quiere ideologizar o adoctrinar? 

-Yo sí creo que en la concepción del área de sociales hay un énfasis muy fuerte en ver la historia desde una perspectiva unidimensional. Ellos presentan una historia blanca y negra, la de los buenos y malos. No hay una lectura crítica de la historia y a mí me parece que es uno de los errores más graves de la educación.

-¿Está de acuerdo con que el marxismo sea estudiado en las aulas escolares?

-Habría que ver. El marxismo como teoría de análisis de la historia es una filosofía que puede ayudarnos. Pero como manejo de dogmas me parece una barbaridad, eso hay que decirlo. Puede tener aportes significativos en todo lo que es ayudar a comprender las estructuras de explotación e injusticias como análisis y filosofías de la historia, pero el problema del marxismo es que lo convirtieron en un manejo de dogmas.

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