“Antes nadie culpaba a Chávez sino a la gente de su equipo”

Roberto De Vries, psiquiatra y comunicador social

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  • “Nuevos ataques a los medios se traduciría en un miedo a la pérdida del poder”
  • “Manuel Rosales y Leopoldo López están proyectando liderazgo social”
  • “El presidente Hugo Chávez ha perdido parte de su poder carismático”

Los análisis de Roberto De Vries se han convertido en una referencia nacional, pues el psiquiatra y comunicador viene estudiando las conductas, emociones y percepciones de los venezolanos y del país en general, a fin de ayudar a comprender la dinámica social que impera.

—¿Cuál es el estado anímico del venezolano ante la escasez, la inseguridad y la inflación?

—Dentro del esquema emocional básico que son la alegría, la ira, el miedo y la tristeza, probablemente gran parte del país podría estar en el miedo, entendido como una situación en donde existiendo fortalezas, como más disponibilidad de dinero, se sienten muchas amenazas y las fortalezas no logran compensar estas últimas. Este miedo lo siente algún sector social, otro sector está triste, otro más reducido está alegre y otro siente mucha ira. La ira con miedo, donde está una parte importante de la población venezolana, surge el sentimiento de impotencia. Ésta es una emoción compleja que si se afronta desde el punto de vista positivo, generaría retos en muchas personas.

—¿La nueva ola de ataques a los medios tiene que ver con ese sentimiento de ira y temor?

—Sí, pero hay que tomar en cuenta el discurso del Presidente después del 2 de diciembre, que es un discurso muy agresivo en el cual, por ejemplo, se habla de armarse con fusiles. Eso puede estar traduciendo, por parte del sector gubernamental, un miedo a la pérdida de poder o a la pérdida de los elementos de la revolución, porque se pueden perder ambas, lo que se ve difícil es que se mantengan las dos cosas. Uno siente que hay ineficiencia y que pareciera que cayeron en un círculo de fallas cada vez más evidentes, aparte de la pérdida del poder carismático del Presidente, que antes no era culpado sino su equipo, y ahora la gente lo ve con mayores capacidades de falla. Hay un problema de liderazgo del Presidente.

—¿Los medios de comunicación están respondiendo a su ego?

—No, yo creo que los medios tienen el deber de denunciar dónde están las fallas de un determinado sistema. Cuando se cumple esto, a algunos tipos de personalidades no les cae bien. Aquí hay una lucha de poder y esa lucha lleva a tratar de castigar a toda persona o institución que trate de mostrar las fallas. Tratar de que los medios sólo hablen de las oportunidades y de que se olviden de lo contrario no sería ético. Ahora, los medios en medio de la crisis de liderazgo tratan de cubrir, no se si conscientemente o no, ese déficit, y allí es donde comenzamos a ver medios haciendo el papel de líderes y no siendo voceros. Hay un sector de oposición muy débil que tiene un problema de vocería y quizás la aparición de las elecciones de este año signifiquen el surgimiento de una serie de nuevos liderazgos. Si mezclamos ineficiencia gubernamental, ausencia de liderazgo opositor y la coyuntura de las elecciones vemos que es un escenario propicio para el protagonismo de los medios. Ahora eso podría ser muy bien aprovechado por los medios o puede ser una casualidad para llenar un vacío.

—¿Han tratado de censurarlo?

—Mi condición es muy especial por ser psiquiatra y comunicador, por eso cuando uno hace análisis de este tipo uno trata de ser lo más objetivo posible. A nivel personal no he sentido nunca ninguna presión, pero a nivel colectivo sí, como psiquiatra. El decir que cualquier análisis de salud que se haga del Presidente es meterse con sus valores, eso no es conveniente. La democracia debe aceptarlo todo y eso está en la ética de cualquier profesional, que cuando haga las críticas las haga de forma más constructiva. Es importante que cada quien hable lo que crea que debe decir y que asuma las consecuencias de lo que dice. Si he sentido molestias por ese decreto que nos prohíbe hablar y que no tiene grandes fundamentos jurídicos. 

—Hay muchos precandidatos para las regionales, ¿existe mucha vocación de mando en el país?

—No, yo lo que creo es que hay una reagrupación del poder. Eso mezclado con la ausencia de un liderazgo de oposición vigente, importante, unificado y cohesionado da pie a que mucha gente con aspiraciones de poder, que son muy válidas, sienten que tienen una posibilidad de ejercicio del poder público. Algunas cosas están muy mal hechas y hay algunas proposiciones buenas que probablemente vengan de gente nueva, que ha triunfado en otros medios y está interpretando lo que el país está pidiendo. El venezolano no quiere más división ni conflicto y ese fue el mensaje muy claro del 2D. La gente está pidiendo que el liderazgo social ponga la agenda. Eso es lo que ha intentado el Presidente, pero a mi juicio con muy pocos logros porque la gente no lo ve como un líder social sino como un político. Van a aparecer muchos candidatos a alcaldías, sobre todo jóvenes, con un fin social de convivencia mas que político. Me atrevo a decir que Leopoldo López es el que mejor está manejando esto y a lo mejor Manuel Rosales, mucho más consciente de esta realidad.

—¿Los estudiantes también están proyectando ese liderazgo social?

—Sí, y ojalá se hicieran conscientes de ello.

HOJA DE VIDA

Nació en Caracas. Es médico psiquiatra, sexólogo y experto en terapia de pareja y familia. Comunicador social especialista en imagen, liderazgo y poder. Profesor universitario. Escritor. Produce programas de radio y televisión, además es columnista de revistas y periódicos.

MENSAJE ERRADO
“Hablar de la coca ha sido un desacierto”

—¿Perjudicó al Presidente haberse referido a la pasta de coca boliviana?

—Si yo fuese asesor comunicacional del Presidente le hubiese sugerido que cambiara de estrategia porque la palabra coca, a pesar de todo lo que significa cultural, económica y socialmente para la sociedad boliviana, no es igual al concepto social venezolano. Los venezolanos asociamos la coca con un valor destructivo y eso genera en la gente que tiene hijos un efecto muy defensivo. No es una buena comunicación aunque lo explicara diez mil veces. Eso ha sido uno de los grandes desaciertos del Presidente en materia comunicacional. Ese es un tema bien tabú.

—¿Cuál precandidato presidencial estadounidense tiene más empatía con el presidente Chávez?

—(John) McCain no tiene ninguna empatía, él seguiría una línea similar o más dura que la de Bush. Hillary (Clinton) ha sido categórica en algunos sentidos, pero el que más le podría servir es Barack Obama porque ha dicho que se quiere sentar con los Estados adversos. La mejor relación sería Obama-Chávez, mucho mejor que Hillary, quien a lo mejor adoptaría una posición muy inteligente y negociadora.

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