Gobierno obliga a “guardar” las tarjetas de crédito
Por Fabiola Soto el 7 de Marzo, 2008 en Edición 92, Economía
Aumento de las tasas de interés frenará el consumo
El BCV fijó las tasas activas en 32 por ciento, las pasivas entre 13 y 14 por ciento y redujo las de producción agrícola y manufactura a 14 y 19 por ciento. Economistas aseguran que la medida es incompleta.
Si planeaba adquirir un vehículo, viajar al exterior, hacer una compra grande con su tarjeta de crédito o su deuda como tarjetahabiente es muy alta, es mejor que saque nuevamente sus números en base a las nuevas tasas de interés que fijó el Banco Central de Venezuela el pasado viernes 29 de febrero.
Aunque se pinta como un incentivo al ahorro y a la producción, especialistas coinciden en que la medida trata de equilibrar la economía, recogiendo el exceso de dinero que deambula en la calle y frenando la voraz demanda.
Como medida antiinflacionaria se quedó corto el Gobierno, de forma que la acción se suma a los dolores de cabezas presupuestarios del venezolano y a problemas de morosidad para la banca, índice que se había mantenido en el nivel históricamente más bajo, 1,45 por ciento.
Datos de la Superintendencia de Bancos indican que entre enero de 2007 y enero de 2008 los préstamos vencidos y en litigio registran un incremento de 110,46 por ciento. Los préstamos en rojo suman mil 360 millones de bolívares fuertes, una magnitud que sólo representa 1,32 por ciento del total y las provisiones para enfrentar la eventualidad de que en definitiva no sean cancelados duplican este monto.
TASAS AJUSTADAS
El BCV aumentó del 28 al 32 por ciento la tasa máxima anual que pueden aplicar los bancos comerciales y universales para las operaciones relacionadas con el financiamiento a través de tarjetas de crédito.
Incrementó en tres puntos la tasa de interés mínima anual que deben pagar los bancos y demás instituciones financieras por el dinero depositado en cuentas de ahorro y activos líquidos, para colocarla en 13 por ciento; mientras que los depósitos a plazo y participaciones recibirán un 14 por ciento.
Para el sector agrícola y manufacturero se redujeron a 14 y 19 por ciento, respectivamente, las tasas de interés máxima anual que pueden cobrar los bancos para el financiamiento de proyectos.
EDISON MORALES
Bancos sin liquidez
El Gobierno se vio obligado a aumentar las tasas de interés como consecuencia de haber retirado los fondos públicos de los bancos comerciales para transferirlos al Banco del Tesoro y a Bandes, concluyó Edison Morales, profesor jubilado de la Universidad del Zulia.
“Cuando le saca eso a los bancos se quedan sin liquidez y comienza a escasear el dinero y cuando la oferta es menor que la demanda el precio sube y el precio del dinero es la tasa de interés”.
Otro motivo del alza de las tasas es que “la caja del Estado está bastante seca porque la factura petrolera del primer trimestre del año no ha llegado, no se han podido convertir dólares en bolívares y el BCV no ha emitido nueva base monetaria”.
ALFREDO GORDON
Sin crecimiento económico
Siempre que aumentan las tasas de interés, aumenta el índice de morosidad, cuestión que frena el crédito al consumo, explicó Alfredo Gordon, ex presidente de la Cámara de Comercio.
Como consecuencias del aumento de las tasas de interés, el experto económico, advirtió que el crecimiento de la economía se desacelerará porque la actividad comercial sufre una reducción y trae consigo una disminución del consumo.
Descartó que el incremento de las tasas de interés exacerbe el desabastecimiento, pues insiste en que las causas del problema son de otro índole como las políticas de controles de precios y de control de divisas.
ABELARDO DAZA
Anuncio aislado
La medida pretende reducir las presiones antiinflacionarias porque al disminuir el crédito al consumo, se reduce la demanda de productos y así el alza de los precios, de acuerdo el investigador del IESA.
“La medida pareciera positiva pero es un anuncio aislado. Debería de haber un plan contra el desabastecimiento”, aseguró Daza.
Desestimó el recorte de la tasa a la manufactura y agricultura como medida para estimular al aparato productivo, pues los empresarios también deciden invertir de acuerdo al comportamiento del consumo.
Aunque se aumentaron las tasas pasivas, no puede considerarse un incentivo al ahorro porque éstas siguen estando por debajo de la inflación.










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