Ocurrente e infinito
Por Gabriela Pirela el 31 de Enero, 2008 en Semblanza, Edición 87
Así es Hugo Figueroa Brett, el poeta que dibuja la pureza con sus versos
La mezcla de intelecto y frescura sorprenderán a quienes no lo conocen. “A mis 67 años todavía bailo pegado y tengo el chaparro bueno”, dijo entre risas. Su desmesurada pasión por la escritura lo ha convertido en un poeta fuera de serie. Goza de una personalidad difícil y encantadora.
Foto: Ana María Viloria
En una distinguida barra aguarda un hombre de naturaleza excéntrica, que deja vislumbrar entre sus canas la sapiencia en sonetos que escapan de los linderos de una mente simple. Un güisqui lo acompaña. Entre sorbos, un loco bohemio, amante del buen estilo, deja caer trozos de recuerdos que lo persiguen y lo transportan a su niñez.
Corría el 28 de junio de 1940. Venezuela era gobernada por Eleazar López Contreras, mientras que en la población de Carirubana, estado Falcón, se asomaba a la vida el hijo de la activista comunista Carmen Brett de Figueroa y del ilustre pintor Natividad Figueroa. Se llamará Hugo Rafael Figueroa Brett.
Pero Carirubana no era una gran oportunidad de desarrollo. Con sólo seis años, y por decisión de sus padres, Hugo viaja a Maracaibo. La tía Victoria lo acogió en su seno como una madre arropa a su hijo. Los mejores recuerdos de su infancia reposan en la ciudad pintoresca de los tranvías y de los juegos únicos.
Le sirven otro güisqui. Un aroma de mujer invade su mente. Damas que dejaron once retoños, once marcas de fuego que lo quemaron de amor para siempre. Hoy, sumergido en una vida intelectual de grandes satisfacciones, se declara culpable ante el adiós de sus amoríos. María, Magali, Mariela, Astrid y Gisela lo sometieron a la más bella pureza, sellándole el alma y la mente.
Añoranza
Una época hermosa le quedó grabada. El liceo Baralt marcó su vida intelectual. Aquellos profesores atildados y con el cerebro bien puesto, dejaban a su andar estelas de respeto y admiración.
La pasión incontrolable por la poesía lo atrapó a los 12 años. Los primeros sonetos creados por su pluma fueron para Sonia, una caraqueña que lo deslumbró con su elegancia. Aunque sus primeros versos fueron para el amor, más tarde se dejó envolver por la libertad de la poesía. Se permitió ir más allá, plasmando la sencillez de la vida en el ardor de sus palabras.
Era 1956, Hugo Figueroa decide explorar el mundo de las milicias, más que por vocación, por los beneficios de estudio que otorgaba la Academia Militar. Pero su destino era el de las letras, y se convirtió en el primer oficial de la marina de guerra en pedir la baja. “Me pidieron una justificación, que dijera que no me retiraba por ladrón, ni guerrillero, ni marico”. Y así, sorbe otro trago.
A Hugo no le gustan las trivialidades. “Un día Manuel Mundó, cineasta y gran amigo mío, me pide un favor y cuando se va, se voltea y me dice: ‘Hugo; alcachofa’, mi esposa me pregunta que porque me había dicho esa palabra, y le contesté: porque decir gracias seria una tontería”. Ese es el tipo de arrebatos que lo atrapa.
Su estampa y su tono de voz revelan a un hombre serio, elegante y muchas veces hermético. Pero en realidad, es un sol huracanado por la locura, un apasionado, alguien abierto a compartir sus años de conocimiento con la sombra de los árboles… un poeta. Así, sigue enamorado de la vida y de las mujeres. Su coloquio es liberal, se pasea por lo formal, y de vez en cuando sorprende con alguna broma insolente. ¿Qué haces antes de acostarse a dormir? Fue la pregunta: “Me masturbo”, respondió. ¿Y después?, vino la réplica… “Me tomo un café”. Así ríe de la vida.
A sus 67 años, se considera un hombre sin destreza para la seducción, pero el fuego de sus versos atrae miradas y atrapa corazones.La dedicación por el arte también lo deslumbró en su largo camino de deleites. En ese recorrido descubrió que no soportaría la riqueza material: “El intelectual le tiene cierto asco al dinero”, dice. Se califica como un excelente dibujante.
Óptica intelectual
En sus viajes por el exterior, uno de los países que lo enamoró fue Cuba. Lo considera poseedor de una gente extraordinaria y una cultura fuera de serie. “Cuba fue la base de la economía caribeña hasta que llegó Fidel y destruyó todo, pero un país es su gente y los cubanos son fuertes, tanto que han tolerado esa situación, pero estoy convencido de que eso cambiará”.
La concepción sabia de un gran poeta no se puede desligar de la situación de su país: “Nosotros somos un pueblo con estilo. Este hombre (Hugo Chávez) no tiene ningún tipo de modales ni educación. Chávez tiene al país en caos, en un total desorden”. Así es Hugo Figueroa, un poeta que lanza centellas, que se conmueve por la vida, que respira por lo maravilloso de lo real.
El vaso de un fino licor aún lo acompaña. Habla de Maracaibo como la ciudad de la que se sentirá eternamente agradecido. Piensa que ha pasado inadvertido como poeta y que sólo él sabe el buen escritor que es. Entre palabras de tono amable da la espalda y se despide, el poeta de frases de ímpetu se aleja, se pierde en el bosque de anunciaciones, hasta bañarse de infinito.
GALARDÓN
Reconocimiento
Su incesante trabajo lo hizo merecedor del Premio Regional de Literatura, otorgado por la Gobernación del Zulia, a través de la Secretaría de Cultura. Hugo Figueroa Brett considera que lo más relevante de este reconocimiento es que el Ejecutivo zuliano decidió publicar sus obras completas.
Profesionalismo
Luego de sus estudios en el Liceo Baralt, ingresó a la escuela Básica Militar de Venezuela. En 1962 recibe de manos de Rómulo Betancourt el grado de Alférez dae Navío; en el 64 ya era teniente de Fragata, pero fue en el 68 cuando decide retirarse de las milicias debido a su pasión por las letras. Nunca de desligó del terreno intelectual. Ha desempeñado labores como periodista, editor y critico de arte.
POEMA
Hay que saber de todo el silencioYo hubiera podido llegar al paraíso / pero pasaban los autobuses llenos del misterio procaz de la avaricia / todos querían llegar lejos del turno / devolverse a pasar sus tiempos en Granada o en Andalucía / lucir sus overoles en Cerdeña o andar como ahora y siempre / en una ciudad que promete el silencio por todo parentezco / Yo hubiera querido llegar al paraíso / sentarme allá con Dios y comentar de lo fácil que le resulta al caballero llegar a esa estación tan amedrentada por los que pasan / atiborrando el bus que conduce a Estambul / otros a Ibiza y los demás retardados por el norte / en Noruega Finlandia, Caledonia, y Hungría / Pero yo / que apenas soy de una ciudad del tiempo / que he vivido pensando en la remota parte que me toca de la vida / he creido siempre que con ese tomo de saber y de existir / bien podría yo llegar al paraíso / Entrar por la puerta que debe tener / y gritar fuerte / muy fuerte / como lo dije una vez / y derrotar el miedo.









Felicito a Versión Final. Pero abrazo con alegría la pluma de esta niña que hace el retrato de Hugo Figueroa con pisadas de bebé. Sé que el personaje es difícil y ella lo conduce con maestría, cada palabra medida y lograda.
Marlene Nava
de la Biblioteca Pública del Zulia
marlene nava | Feb 3, 2008 | Responder
felicito al semanario por tomar en cuenta y da a conocer a mi amigo poeta hugo figueroa un loco bohemio que se deja querer.tqm…hender bracho dsd caracas
hender bracho | Feb 13, 2008 | Responder