“Hoy no existen los ideales por los que mi hijo luchó”
Por Sandy Ulacio el 31 de Enero, 2008 en Edición 87, Política
Saturio Carregal habla de la muerte de su hijo en la asonada del 4F de 1992
Muchos de los allegados de los soldados que dieron su vida el 4 de febrero sienten que el sacrificio que hicieron no valió la pena. La muerte del subteniente José Alberto Carregal Cruz, registrada en Las Casona, marcó a su familia. 36 personas, entre soldados, policías y civiles murieron. Incontables heridos. Comandantes de la acción militar hoy repudian a quien encabezó el golpe.
Corre la madrugada del 4 de febrero de 1992. Sombras, unas vestidas de camuflaje, otras con ropa de diario, recorren agitadas Miraflores y sus adyacencias. No hacen ruido, pero tras la huella de sus pasos un golpe de Estado sacude el ambiente. Los militares alzados buscan rescatar la democracia, según sus palabras. Un juramento de alianza y muerte los une. Victimarios y víctimas se confunden y riegan con su sangre la tierra por la cual luchan.
Han transcurrido 16 años de aquella asonada. Los llamados Comacates (comandantes del 4F) ya no son el grupo de otrora, el unido por ideales bolivarianos. Para muchos de ellos el alzamiento les costó la carrera, y nada más. Otros perdieron la vida, las esperanzas, las ganas de luchar… se vencieron a ellos mismos. Carlos Andrés Pérez no está en el poder, pero los vicios que le atribuían a su gobierno, y en especial, la corrupción, se han acentuado. El actor es otro, Hugo Rafael Chávez Frías, el comandante, el que llamó a la rendición. El mismo que los trató de reivindicar como héroes de la Patria y de la revolución.
Fue el 4F de 1992 una fecha oscura para muchos. Quienes dieron su vida por la Patria, fueron traicionados. Uno de ellos fue el subteniente José Alberto Carregal Cruz, quien nació el 31 de marzo de 1967, en Caracas. Sus padres son gallegos, de esos emigrantes que tomaron a nuestro país como su patria, y no sólo emprendieron su vida sentimental, familiar, sino también económica y social, en Venezuela.
Aquella fecha aciaga, el señor Saturio Carregal tuvo que ver varias veces el cadáver de su hijo: no lo reconocía, ni lo aceptaba…
Dieciséis años después la realidad lo sacude. El antiguo matrimonio de inmigrantes está disuelto. Saturio Carregal todavía transita las calles del Valle de Caracas, sigue trabajando, pero sus pasos lo llevan a una nueva familia. “Yo trato de hacer mi vida al lado de otra persona, con otra familia, quiero dejar el dolor atrás, aunque no quiero decir con esto que olvido a mi hijo”, contó de entrada.
Versión Final trató de contactar a Dolores Cruz, madre del subteniente, la otra mitad de una vida perdida tras las balas de una sub ametralladora UZI. El teléfono suena varias veces antes de ser respondido. Por fin alguien atiende tras el quinto repique: “¡Aló!”, una voz con marcado acento español atiende y aclara: “Ella se fue hace mucho tiempo para España buscando olvido a su dolor”. Era Luisa Carregal, quien de inmediato afirmó: “no está casada con mi hermano, pero sigue siendo mi cuñada”. La cruz, Dolores la continúa llevando a cuestas, atrás dejó un hijo y un matrimonio muertos.
Lágrimas por dentro
La voz de Saturio cuando responde está llena de impotencia. “Para qué me hablan de la muerte de mi hijo si ese caso ya no tiene remedio y no se va a hacer nada al respecto, el juicio no se hizo, y ya es un caso cerrado”. No confía en nadie, sea del Gobierno o de la oposición. “Muchas personas se acercaron para hacer trabajos periodísticos, para notas de prensa o libros, pero ninguno ayudó”.
Sin embargo, se relajó al escuchar el nombre del arquitecto y profesor Nedo Paníz. Es su amigo, el que los acompañó en su dolor y se hizo cargo de las averiguaciones que siguieron para tratar de que la muerte del subteniente no quedara impune. “Hablar de la muerte de mi hijo es ahondar en algo que todavía duele a pesar del tiempo transcurrido. Para mí fue alguien que luchó por unos ideales en los que creyó, y que hoy no existen”. Este padre, con un hijo menos, dice que el silencio es el mejor descanso para su alma y para el reposo de la memoria del militar.
A pesar de lo corta de la comunicación, Saturio Carregal no quiere que queden dudas de sus palabras: “El motivo de mi silencio es que no quiero que unos digan que mi hijo fue un traidor, un asesino o como se les ocurra llamarle, y otros que fue un héroe de la revolución. Ambos casos no son más que palabras que retumban y suenan a hueco, a vacío. Fue una víctima al que no le consiguieron culpable y un héroe al que no le hicieron justicia”.
Este es uno de los relatos que cada año llenan las vidas de los familiares de las víctimas del 4F. Su dolor no se apaga y nadie recuerda a sus seres queridos. Son usados como banderas políticas, dejaron de ser seres humanos y sus vidas sólo son recordadas con la rabia, la impotencia y las lágrimas de madres, padres, hermanos e hijos de los caídos.
MINUTA DE MUERTE
¿Enfrentamiento o asesinato?El subteniente (Ej.) José Alberto Carregal Cruz era uno de los “alzados”. Murió bajo fuego “leal”. Nueve proyectiles calibre 9 milímetros, provenientes de una sub-ametralladora UZI de una funcionaria de la Disip, entraron entre la cabeza y la cara del oficial del Ejército venezolano. Penetraron el cráneo, la frente, el lagrimal izquierdo, y el resto destrozó el maxilar del mismo lado. Otro proyectil descendió hasta el pulmón y lo hizo estallar; el brazo izquierdo y la rodilla del mismo costado recibieron también sus respectivos impactos. Un balazo en la pierna derecha, único sitio donde el cadáver presenta un hematoma, ?señal de vida?, hecho por un fusil, evidencia en forma clara y sin lugar a dudas que el sub-teniente estaba herido en el momento en que fue masacrado. Todos los disparos hechos por la ametralladora fueron a quemarropa, es decir, a pocos centímetros; los centímetros que separaban a la funcionaria del joven recostado del árbol, allí cerca del parque infantil, al noreste de la Casa Presidencial.
Tanto el capitán Carlos Rodríguez Rodríguez Torres, como el teniente José Ángel Calatayud vieron vivo y herido al sub-teniente Carregal Cruz. Rodríguez Torres lo resume así: “En ese momento (a las 4:30 am aproximadamente del 4 de febrero) se acercó un soldado para informarme que el Sub-teniente Carregal Cruz no podía acercarse ya que estaba herido en una pierna, de hecho, cuando yo andaba ordenando el alto al fuego, Carregal me hizo una señal con el brazo, indicándome que tenía su sector controlado. Él se encontraba arrodillado”. Por su parte el teniente Calatayud, quien es señalado por el capitán Rodríguez Torres como uno de los oficiales que reorganizó las tropas y ayudó a recoger los heridos, momentos antes de que las fuerzas bolivarianas realizaran el acuerdo de rendición, no entendió inicialmente que aquel joven con la cara destrozada que depositó en una ambulancia la mañana del 4 de febrero, pudiera ser el sub-teniente José Alberto Carregal Cruz, ya que él lo había visto herido, pero vivo, un poco antes.
Víctimas civiles
- Noelia Lorenzo Parada
Tenía nueve años. Recibió una bala de FAL en la cabeza cuando los insurgentes iniciaron la toma de Miraflores. Vivía en La avenida Sucre, de Caracas. Era una alumna brillante del Colegio Teresiano de La Castellana y la mayor de tres niñas de una familia uruguaya. Hoy tuviera 25 años. - Migdalia Antonia Delgado de Marquina
La dirigente estudiantil recibió una descarga de FAL en la cabeza, disparado por los rebeldes en La Base Aérea La Carlota. Con 30 años a cuestas estaba acompañada por su hijo de 3 años, quien recibió una herida rasante de FAL en la cabeza. Dejó otro hijo en aquel entonces de seis años. Era hija del Jefe Civil de Chacao. - José Enrique Ordaz
Con 44 años, era escenógrafo del canal Arte TV. Recibió un balazo en la espalda cuando militares insurgentes dispararon repetidas veces desde el Museo Histórico Militar en la parroquia 23 de Enero durante la revuelta del 4 de febrero. Falleció el día siguiente en el Hospital Militar. - Hugo Orlando Villarte Mejías
Tenía 40 años. Trabajador de la Torre La Primera. Muerto a balazos por francotiradores en el 23 de Enero. - Echarta Gaiska
Estudiante de Ingeniería. Recibió una bala de FAL cuando los insurgentes iniciaron el asalto a La Carlota. Su vida terminó a los 20 años.
Policías caídos
- Gerson Gregorio Castañeda
Agente de la Disip adscrito a la División de Patrullaje Vehicular tenía 26 años, fue muerto en La Casona cuando los insurgentes atacaban las casas aledañas a la Residencia Presidencial. - Edicto Rafael Cermeño Joves
Agente de la Disip, muerto en La Casona. - Jesús Rafael Oramas
Tenía 30 años y era agente de la Disip, adscrito a la División de Patrullaje Motorizado. Resultó muerto a balazos en La Casona. - Jesús Aponte Reina
A sus 21 años, era agente de la Policía Municipal de Sucre. Falleció al recibir un impacto neto de mortero cuando los insurgentes atacaban las residencias aledañas a la Residencia Presidencial de La Casona. - José Aldana
Cabo segundo de la Policía Metropolitana, muerto a balazos por los Tupamaros en La Cañada, parroquia 23 de Enero. - Franklin Alexis Vega
Agente de la Policía de Valencia, Estado Carabobo. - Wilmer Díaz
Agente de la Policía de Valencia, estado Carabobo.Otros muertos de los golpistas - David Peña Suárez
Cabo segundo de la Guardia Nacional. - Jesús Alberto González
Guardia de Honor. - José Salas Ramírez
Distinguido (Ej). - José Ramón Noguera
Soldado (Ej). - César Castillo
Cabo segundo (Ej). - Luis Alexander García
Distinguido (Ej).
Comandantes, ayer y hoy
Los comandantes y principales líderes del 4F se dividieron. Con Hugo Chávez siguen, entre los más emblemáticos, Francisco Arias Cárdenas (con todo y que se midió a él en las presidenciales de 2000, en cuya campaña lo llamó gallina); Ronald Blanco La Cruz, gobernador de Táchira; Florencio Porras (gobernador de Mérida; Luis Valderrama; Pedro Emilio Alastre López, alcalde de Morán, estado Lara; y Luis Pineda Castellanos. También lo apoya Edgar Hernández Berhens.
En el otro bando resaltan quienes lo adversan por considerar que traicionó los ideales de la intentona, entre ellos: Jesús Urdaneta Hernández, Carlos Guyón Celis, Yoel Acosta Chirinos, Gerardo Márquez, Jorge Garrido y Antonio Rojas Suárez. Golpismo condecorado
En el 2007, se realizó el desfile militar revolucionario de la dignidad en honor a la celebración del XV Aniversario del 4 de febrero de 1992. En el Paseo Monumental de Los Próceres, Fuerte Tiuna, el del presidente Chávez impuso la condecoración Orden 4 de Febrero en su única clase a los componentes que se alzaron en esa fecha:
- 422 Batallón de Infantería Paracaidista coronel Antonio Nicolás Briceño.
- 421 Batallón de Infantería Paracaidista coronel José Leonardo Chirinos.
- 424 Batallón de Apoyo coronel García Decena.
- 253 Batallón de Cazadores coronel Genaro Vásquez.
- 415 Grupo de Artillería de Campaña (G/D) Juan Jacinto Lara.
- 403 Grupo de Artillería de Campaña (G/J) Bartolomé Salom.
- 413 Batallón Blindado (G/D), Pedro León Torres.
- 302 Grupo de Caballería Motorizada (G/B) Juan Pablo Ayala.
- 402 Batallón Misilístico Antitanque (G/J) Ezequiel Zamora.
LISTA
Las bajas de los “alzados”
- Capitán Jesús A. Santiago Carmona, 311 B.I. Bolívar: Base Aérea Francisco de Miranda.
- Subteniente Fernando J. Cabrera Landaeta, 421 B.P. Chirinos, La Casona.
- Subteniente Alberto Carregal Cruz 421 B.P. Chirinos, La Casona.
- Cabo II César Castillo Chávez, 421 B.P. Base Aérea Francisco de Miranda.
- Distinguido Luis Alexander García, 311 B.I. Bolívar Base Aérea Francisco de Miranda.
- Distinguido Héctor González Martínez, 311 B.I. Bolívar Base Aérea Francisco de Miranda.
- Distinguido Raúl Guerra Montes de Oca, 421 B.P. Chirinos Palacio de Miraflores.
- Soldado José Rafael Nieves, 422 B.P. Chirinos, Base Aérea Francisco de Miranda.
- Soldado Wilmer Molina, 421 B.P. Chirinos, Base Aérea Francisco de Miranda.
- Soldado José Daniel Saya Ramírez, 6CM Ayala, Palacio de Miraflores.
- Soldado Edgar Alexander León, 421 Chirinos, Base Aérea Francisco de Miranda.
- Soldado Williams Jiménez Martínez, 424 B.P. GAR D.S., Base Aérea Libertador en Maracay.
- Soldado Luis Pablo Gil, 41 Brigada Blindada Urb. La Vizcaína, frente Puesto Policial Canaima, Valencia.
- Sargento Pablo Linares.
- Soldado Hernández Herrera.
- Soldado Labrador Peña.
- Soldado Miguel E. Arriechis.
- Distinguido Jesús G. Rodriguez.
- Cabo segundo Elio José Gamboa.
- Técnico Celso González.









QUE LASTIMA POR LOS MUERTOS INOCENTES DE ESTA LOCURA LLAMADA 4 DE FEBRERO, EVITEMOS MAS SANGRE, BUSQUEMOS LA PAZ, EMPEZANDO DESDE NUESTRO CORAZON, Y NO VOLVER A CAER EN ESTA LOCURA, A TODOS LOS GOLPISTAS LOS QUEREMOS VIVITOS,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,
mescolansa | Feb 2, 2008 | Responder
Le doy gracias a dios por todos los hombres caidos en esta intentona, siempre me dije que de todo esto nuestro pais iva a cambiar, por eso rezo para mantener siempre a nuestro presidente hugo chavez y todos sus buenos aliados.
mercedes | Feb 27, 2008 | Responder
Lo que con sangre empieza, con sangre termina. Que la sangre de Noelia y los demás caiga sobre hugo chavez y sobre los que lo apoyan.
David | Mar 19, 2008 | Responder