Las Farc pusieron un collar con C-4 en cuello de un venezolano
Por Raúl Semprún el 18 de Enero, 2008 en Edición 85, Política, Portada
El 1 de julio de 2003 el grupo guerrillero demostró con un tachirense cómo se ejerce el terrorismo

Catorce horas llevó colgada la muerte el ganadero Jesús Orlando Guerrero. Tres irregulares de la Farc le pusieron el explosivo y le exigieron el equivalente de un millón de dólares. Lo salvó la valentía de explosivistas que se arriesgaron por él. Versión Final le recuerda su viacrucis.
Foto: Cortesía La Nación
Cuando los funcionarios de la unidad de explosivos de Cúcuta, Colombia, y de la Disip, Caracas, llegaron a la finca Agua Clara, en el El Tope, a 10 kilómetros de San Cristóbal, unos 40 guardias nacionales tenían rodeado el lugar. Los rostros de los militares venezolanos eran de piedra. La tensión se respiraba. Hablamos de la tarde del 1 de julio de 2003.
Adentro, Jesús Orlando Guerrero, de 64 años, no paraba de llorar. A las 11:30 am, varias horas antes, tres hombres lo emboscaron en la entrada de su finca, y tras someterlo junto con sus obreros y familiares, le pusieron en el cuello un artefacto de color dorado sobre el que sobresalían, rojas, unas letras que decían FARC-EP.
Aquellos irregulares no hablaron mucho, pero dejaron una instrucción clara: conseguir el equivalente a un millón de dólares, entregárselos en 72 horas, y no denunciarlos. Hablaban con acento colombiano y se presentaron como miembros de las Farc. “Es la vida suya, así que consiga la plata”, le dijo uno de los pistoleros, quien le mostraba un control remoto negro, parecido al de un televisor.
Todo comenzó a las 11:00 am. A esa hora Guerrero llegó, para alimentar sus cerdos, en su camioneta. Tras bajarse del vehículo y caminar varios metros, respondió el saludó de aquel desconocido que esperaba sentado sobre la cerca de la finca. “Sentí cuando me cayó encima y me encañonó con una 9 milímetros. Adentro estaban dos que habían reducido a dos obreros y a sus familias. Gracias a Dios no tenía el revólver. Me hubieran matado. No me hubiera dejado joder”, le dijo a El Tiempo.
Terror
Ese día la finca Agua Clara fue para Juan Guerrero y sus familiares una habitación del infierno. Cuando llegó Juanita, la mujer de Guerrero, una hora después, lo encontró petrificado, sentado de espaldas y sin poder pronunciar palabra. “Le preguntaba que por qué le habían puesto eso y lo jalaba para intentar quitárselo. Lo sacudí varias veces y él no me respondía, sólo me miraba”, contó después.
Muchas cosas pasaron por la mente de la mujer del ganadero. Un huracán se la tragaba, pero éste no absorbía el amor, no podía. Juanita trató de calmarse y pensar. Buscó aceite de cocina y embadurnó a su marido de la cabeza al cuello. Luego rezó, y en seguida trató de subir el collar, pero éste no pasaba de la nariz. Jaló dos veces, pero se rindió a la evidencia de que la cabeza no cabía por allí.
Primero muerto
Si algo identificó desde niño a José Orlando Guerrero fue el temple. A sabiendas que la muerte le apretaba el cuello prefirió aceptarla antes que ceder ante los criminales. Los familiares entonces dieron aviso a la GN y en menos de media hora la finca estuvo rodeada de más de 40 soldados y policías. Pero nadie sabía qué hacer…
Tres horas tardaron en llegar dos grupos de especialistas a la finca. El productor ya había llorado cuatro veces. Gemía como bebé.
El collar tenía un dispositivo de doce dígitos, cuya numeración los guerrilleros entregarían una vez que se pagara el dinero solicitado. La familia del ganadero recibió incluso un manual de cómo vivir por tres días con el collar, tiempo que le dieron para reunir el dinero.
Los antiexplosivistas llegaron a un diagnóstico rápido: era más de un kilo de anfo mezclado con C4. En caso de explotar, no sólo le volaría la cabeza, sino que pulverizaría a quienes estuvieran a 4 metros de distancia.
Usando un portátil con la más avanzada tecnología, los especialistas de Colombia y Venezuela vieron la estructura interna del tubo, por medio de un fino cable que adhirieron a su superficie. No había otro remedio que cortarlo. “Yo lo hago”, dijo el policía llegado de Caracas, según reseña El Tiempo.
De alto riesgo
En la mente del funcionario había una coraza. El miedo era mucho, sudaba frío y las piernas estaban acalambradas. Respiró hondo y empezó una labor en la que el destino era claro: o salvaba al hombre, o se morían los dos.
El escenario fue preparado. A las 7:30 pm apagaron todas las luces, para evitar que el calor produjera alguna reacción en la pólvora; sacaron al ganadero al corredor y comenzó la microcirugía al tubo. El resto de la gente se ubicó a no menos de 30 metros de distancia.
Con la ayuda de la luz verde de un aparato similar a un celular, el policía avanzó unos milímetros en la primera hora. “A las 9:20 pm sonó el teléfono. Eran los guerrilleros. En tono molesto dijeron que necesitaban la plata en dos horas o si no detonaban el ‘collar”, narró el ganadero.
A la medianoche, la tarea ya había avanzado más de la mitad. El policía había tenido que parar unas 15 veces para descansar y bajar la angustia. A esas alturas, Guerrero era quien le sostenía la luz al policía. Cuando eran las 2:30 am el tubo cedió del todo. Los segundos que vinieron fueron eternos. Nadie respiraba mientras el policía avanzaba hacia el potrero donde arrojó el collar. El funcionario cayó extenuado y no pudo hablar por más de 40 minutos.
SECUESTRADOS
INGRID BETANCOURT
“Hemos sido como leprosos”“Aquí vivimos muertos. Estoy mal físicamente. No he vuelto a comer, el apetito se me bloqueó, el pelo se me cae en grandes cantidades. La vida aquí no es vida, es un desperdicio lúgubre de tiempo. Vivo o sobrevivo en una hamaca tendida entre dos palos, cubierta con un mosquitero y con una carpa encima, que oficia de techo, con lo cual puedo pensar que tengo una casa. Durante mucho tiempo hemos sido como los leprosos que afean el baile”.
Carta de 12 páginas enviada a su madre en 2007.
JAVIER CORRAL
“Me dejaron salir gusanos”“Me obligaron a marchar por la selva, cruzando ríos y soportando fuertes lluvias. En una caída me fracturé una costilla. No podía caminar. Tuve problemas de rodillas, parasitosis, gusanos y falta de proteínas. Pero decidí no morir. Cuando mejoré, comenzaron a amarrarme con cadenas. Mi vida se había vuelto peor que la de un perro”.
Javier Corral, un cardiólogo de Medellín, tuvo suerte. En octubre de 2002, tras dos años en manos de las Farc y después del pago de dos rescates, pudo abrazar a su mujer.
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Cincuenta y un militares venezolanos han sido asesinados por las Farc y el ELN
Los muertos “invisibles” de la guerrilla colombiana

El presidente Chávez conoce a las Farc y al ELN desde su etapa de precandidato con el MBR-200. Los grupos han participado en 23 enfrentamientos con bajas venezolanas.
Sandy Ulacio
Jesús Guerrero, ganadero de 64 años, vivió el terror que causan las Farc, en San Antonio, estado Táchira. Una patrulla le colocó en julio de 2003 un collar bomba con un dispositivo electrónico de 12 dígitos, que podía ser desactivado a distancia. Este venezolano debía pagar por su vida 187.500 dólares. No tenía el dinero y se la jugó. Fue salvado por funcionarios de Cúcuta que acudieron a su rescate…
“Les pido que comencemos reconociendo a las Farc y al ELN como fuerzas insurgentes de Colombia y no como grupos terroristas. Lo pido a los gobiernos de este continente y a los gobiernos del mundo”, dijo Chávez el pasado 11 de enero, olvidando las muertes, torturas y otras aberraciones ocasionadas por ambos grupos en Venezuela.
Estas palabras causaron asombro en la comunidad internacional. En Venezuela, muchas familias se sintieron ofendidas y atacadas por ese llamado. La respuesta del gobierno colombiano no se hizo esperar. “Los grupos armados son terroristas”, atentan contra la democracia (…) se financian de un negocio letal contra la humanidad: el narcotráfico y secuestran, ponen bombas indiscriminadamente, reclutan y asesinan niños, mujeres embarazadas y ancianos y utilizan minas antipersonales dejando a su paso miles de víctimas inocentes”.El Presidente parece haber olvidado que en los últimos 20 años en varios enfrentamientos con esos grupos, 51 militares venezolanos han encontrado la muerte.
Las cifras de heridos ronda los 30, sin contar con las víctimas que no aparecen en las estadísticas y que la conforman los pobladores de la frontera colombo-venezolana que callan ante las amenazas y presiones bajo pena de muerte.
El cobro de vacunas y la industria del secuestro hacen estragos en los productores nacionales de manos de estos irregulares ante el silencio gubernamental. El presidente Chávez debe conocer esta realidad. Los números lo manejan las autoridades. Estas cifras señalan que entre julio de 1983 y hasta septiembre de 2004 los organismos policiales y militares de Venezuela han sostenido por lo menos 23 enfrentamientos con los subversivos colombianos, tanto del ELN como de las Farc.
A plomo limpio
El Tcnel. (GN) José Humberto Quintero, acusado de haber cobrado recompensa por la entrega del canciller de las Farc, Rodrigo Granda y quien estuvo al mando del Grupo Anti Extorsión y Secuestro (Gaes) N° 1, en noviembre del año 2003, destacó que en varias oportunidades se enfrentaron a grupos de irregulares colombianos, principalmente de las Farc.
“En una operación de búsqueda del productor Vitremundo Borrero, en el sector “Los Moños”, municipio Fernández Feo del estado Táchira, materializamos enfrentamientos con las Farc donde falleció el distinguido Ramírez Moncada, dando de baja a tres irregulares”, narró entonces.
En abril del 2004 el frente norte del grupo sostuvo un enfrentamiento con un grupo perteneciente al Frente Camilo Torres Restrepo del ELN, en un lugar próximo a Puente-Zulia, estado Zulia, donde se dan de baja a tres miembros de dicha organización.
El 24 de junio de 2004 el Gaes, una compañía del Batallón de Infantería Antonio Ricaurte y personal del Grupo de Operaciones Tácticas de la Policía del Táchira, se enfrentan en el Páramo Nacional “El Tamá”, al ELN, sin bajas.
Chávez lleva tres
Desde que el presidente Hugo Chávez llegó al poder los ataques han disminuido. Para algunos este hecho evidencia el acercamiento que tiene el Mandatario con los grupos insurrectos, a los cuales conoce por pertenecer al llamado Grupo de Río, donde se reúnen los movimientos de izquierda, de América Latina en su mayoría.
Sin embargo, se han registrado tres ataques a la Fuerza Armada Venezolana en la zona fronteriza que han puesto en jaque las relaciones con los guerrilleros.
El 13 de diciembre de 2003, tras producirse un enfrentamiento con presuntos irregulares en el sector de Novilleros, municipio Bolívar del estado Táchira, tres efectivos de la Guardia Nacional fueron asesinados. 48 horas después, mueren abatidos por fuego guerrillero cuatro guardias nacionales en el estado Zulia. Los dos atentados fueron atribuidos a guerrilleros colombianos, aun cuando algunos voceros del Gobierno nacional, afirmaron que se trataba de presuntos paramilitares.
El más reciente ataque ocurrió el viernes 17 de septiembre de 2004, en el municipio Páez del Estado Apure, donde perdieron la vida cinco militares y una ingeniera de Pdvsa. También resultaron heridos un ingeniero de la empresa petrolera y un oficial.
Ataques a muerte
De los 23 choques ocurridos en la frontera hasta 2004, por lo menos 14 fueron protagonizados por el ELN y seis se le atribuyen a las Farc.
Son los “elenos” los que han protagonizado tres de las matanzas más horrendas que se han presentado: la primera el 13 de junio de 1987 en la Sierra de Perijá, la subversión colombiana atacó una patrulla militar que cumplía actividades de destrucción de sembradíos de droga, causando la muerte del capitán Ernesto Báez González y nueve guardias nacionales.
Luego, el 26 de febrero de 1995, el ELN atacó el puesto fluvial fronterizo de Cararabo, con saldo de ocho infantes muertos y seis heridos; y la tercera, ocurrida el 18 de diciembre de 2004, en las cercanías de San Antonio del Táchira, donde fueron masacrados tres efectivos de la Guardia Nacional.
Las FARC también han causado bajas importantes a la Fuerza Armada. El 15 de marzo de 1988, grupos irregulares colombianos toman por asalto la draga Río Apure, con saldo de un sub-oficial de la armada muerto y dos infantes heridos. En 1989 grupos irregulares colombianos traspasaron la línea fronteriza (Río Arauca) y materializaron el atentado terrorista al volar con explosivos el jeep de la GN de Cutufí, donde fallecieron cinco guardias. Las víctimas fueron identificadas como cabo primero Diolecis Valera, distinguido Ramírez, distinguido Rubio y un guardia de apellido Avelino.
En el Cutufí existían ya antecedentes de ataques guerrilleros, ya que en septiembre de 1983, fue atacada, causando la muerte de un Guardia Nacional.
El 17 de septiembre de 2004, en el sector conocido como “Mata e´ Caña”, municipio Páez del estado Apure, fallecen un suboficial, cuatro infantes y un ingeniero de Pdvsa en manos guerrilleras. Todas estas víctimas y sus allegados parecieran ser invisibles para el presidente Chávez.
INGRID BETANCOURT








Lo que me gustaria preguntar :Que piensan los militares(activos o no)? Los familiares de los caidos? Porque no salen a la palestra y le dicen a chavez lo que se merece?
j.a.rincon | Ene 18, 2008 | Responder
Que mas pruebas se deben mostrar para que este personaje, digo personaje porque un ciudadano que se hace llamar presidente,a quien un pueblo le encomienda los destinos de una nación para encaminarla al progreso, a la paz, a la tolerancia hacia un futuro, donde las desigualdades sean minimizadas, no se merece llamar presidente de un pueblo que por su nobleza permitio, que haga lo se le viene en gana, si tomamos en cuenta el factor social este esta cada dia mas deteriorado, salud descuidada, servicios deteriorados, alimentación abandonada, en lo económico, despilfarro del dinero proveniente de la renta petrolera, no hay insentivo para otras industrias o empresas, educación en el abandono especialmente la infraestructura, seguridad mas muertes que en Iran y no conforme con todo esto juega con la dignidad de los emplados publicos, buhoneros, los que cobran los peajes, es decir se burla de la clase trabajadora, las instituciones estan corrompidas, de verdad me cuesta creer que los militares no crean todavia que este personaje se este limpiando el trasero con el codigo militar que ustedes ante cualquier eventualidad han defendido dignamente o es que ya perdieron la dinignidad tambien, en resumen, por que seria muy larga la lista de razones para criticar las actuaciones de este, y que presidente, NO SE ME DISCULPAN PERO COMO PUEDE ANDAR DICIENDO QUE QUIERE A VENEZUELA, QUE ALGUIEN TENGA LA DESFACHATEZ DE DECIRME QUE ESTO ES LO QUE QUERIA BOLIVAR, ES MAS BOLIVAR EN ESTE INSTANTE LO ESTA MALDICIENDO.
De La Asunción | Ene 18, 2008 | Responder
menos mal que no son terroristas
rora | Ene 18, 2008 | Responder