“Con Chávez hemos tenido tantos muertos como en Vietnam”
Por Oswaldo Torres el 18 de Enero, 2008 en Seguridad, Edición 85
Roberto Briceño León, director del Laboratorio de Ciencias Sociales de la UCV

“La política de no reprimir ha aumentado la impunidad”. “El Gobierno no ha hecho ningún esfuerzo en el desarme, más bien, lo que ha hecho es armarse”, dijo el sociólogo. “Yo apostaría por la creación de la Misión Vida contra la inseguridad”.
Roberto Briceño León, director del Laboratorio de Ciencias Sociales (Lapso) de la Universidad Central de Venezuela conversó con Versión Final sobre el fenómeno de la violencia en Venezuela, donde en 2007 fueron asesinadas más de 14.000 personas.
-Muchos comparan las cifras de muertos de Irak con la de los homicidios de Venezuela, ¿hay una guerra interna tras el alto índice de asesinatos en los últimos años?
-A mí no me gusta hablar de guerra en estos términos, a pesar de que la metáfora pudiera parecer adecuada, porque no hay una confrontación. Lo que hay es una agresión de unos pocos individuos contra el conjunto de la sociedad. Sí se ve en términos de lo que son el número de muertos, si hablamos de cifras importantes, y que pueden ser comparables con lo que es una guerra. Quizás durante el período del presidente Chávez hemos tenido una cantidad similar de muertos de la guerra de Vietnam, pero obviamente lo que hay es una situación de violencia generalizada en el país, derivada de la impunidad y la poca protección que ofrece el Gobierno al ciudadano.
-¿Por qué el Gobierno no apuesta por una Ley desarme?
-El ministro (Jesse) Chacón propuso una política de desarme, sólo que el Presidente de la República recibió los fusiles Kalashnikov y los empezó a entregar a civiles. Creo que la respuesta está en esa dualidad que existe en el Gobierno, entre una política de desarme y una política armamentista. Realmente no se ha hecho ningún esfuerzo en el desarme, más bien lo que ha hecho es armarse. No hay por parte del Gobierno una política de desarme adecuada.
-¿Usted apostaría por una Misión Vida contra el hampa?
-Sin lugar a dudas. Lo que tenemos es que celebrar la vida y no la muerte ni el hampa. Por eso el rechazo a la consigna que se nos ha intentado imponer de socialismo y muerte, lo que tenemos es que plantear: democracia, libertad y vida. Hay que hacer un elogio a la vida. Ella está en todas las instancias. La vida tiene que defenderse contra el hampa, y la defienden los ciudadanos por los medios que tienen, pero hay una responsabilidad también constitucional, en la cual el Gobierno tiene la obligación de proteger el derecho a la vida y la integridad física del ciudadano, y no lo está haciendo.
-¿Se avanza con la designación de Rodríguez Chacín en el despacho de Interior y Justicia?.
-No lo sé. Obviamente que el ministro (Pedro) Carreño ha demostrado tanta incompetencia que uno puede pensar que el nombramiento del ministro Chacín y sus anuncios de llevar de nuevo la Ley de Policía a la Asamblea Nacional y hacer la discusión pública es un factor importante, y da un mensaje positivo, que por primera vez el Presidente de la República se ocupe de la seguridad de la vida de los ciudadanos, y no simplemente hable de violencia cuando matan a una médica cubana.
-¿Cree que la falta de empleo es un factor preponderante de la inseguridad que aqueja el país?
-Hay una hipótesis de que la carencia de empleo aumenta la violencia, pero si en Venezuela el Gobierno dice que el desempleo ha bajado, debiera haber disminuido la violencia, y no es así, la violencia ha aumentado, entonces, al menos para Venezuela, es una hipótesis que no puede explicar el incremento de la violencia, porque si el Gobierno dice que ha disminuido la pobreza, que ha aumentado la inclusión, el ingreso de los trabajadores, el consumo, debiera haber disminuido la violencia en los últimos cinco años, y lo único que hemos tenido es un incremento. Ahora, nosotros tenemos una población juvenil muy importante que ni trabaja ni estudia, y que tiene entre 15 y 18 años. Hablamos de una población en riesgo de caer en la violencia. Si a eso se le suma que no tienen dinero y se le ofrecen oportunidades de obtener dinero del mercado detallista de la droga, si también se le suma que hay toda una cultura de la masculinidad en la cual el hombre tiene que sentirse fuerte poderoso, y la violencia es un mecanismo de crecer y de hacerse adulto, todo eso configura lo que tenemos mayormente tanto las víctimas como los victimarios de la violencia en Venezuela.
-¿La impunidad es el desenfreno principal de la delincuencia exacerbada en el país?
-Es un factor importante, no creo que es el principal. Hay factores de orden político en general, de quiebre de pacto social, en el cual uno de los componentes es la impunidad. Pero, hay muchos otros como: la actuación frente a la policía, el lenguaje guerrero permanente, todo lo que es la violación sistemática de las leyes, el desprecio por las normas y las leyes, el elogio que se hace a la violencia.
-¿Hay una carencia de políticas públicas de seguridad en el país?
-No. Hay una política consistente todos estos años que es la de no reprimir, con lo cual ha aumentado la impunidad, y ha creado una sensación que confunde lo que es el respeto de los derechos humanos con no hacer cumplir las leyes.
-Entonces, ¿hay que reprimir para corregir la inseguridad?
-Toda política de inseguridad tiene que tener un complemento preventivo y un componente represivo. No hay manera alguna en la cual pueda hacerse una política de seguridad exclusivamente con un complemento preventivo. Si no hay política represiva significa que no se hace cumplir las leyes. Una política represiva es una política de castigo, son condicionantes negativos donde se le dice a la persona: si usted incumple o falta a la ley va a ir preso. Una política represiva no tiene porque significar ni asesinato ni violación de los derechos humanos. Una política represiva es hacer cumplir la ley.
ANÁLISIS
“En violencia estamos al mismo nivel de Colombia”-¿La colombianización del país tiene que ver con el alto índice de secuestros, sicariatos y homicidios?
-Yo creo que el proceso de lo que se pudiera llamar colombianización está en todas las circunstancias. Sin embargo, sería un término equivocado porque en Colombia está disminuyendo la tasa de homicidios durante los diez últimos años, cuando en Venezuela ha estado subiendo. Si en Bogotá ha disminuido la tasa de homicidio y en Caracas viene aumentado, entonces el término colombianización no es muy adecuado, pareciera que más bien dentro de poco podrá existir la venezolanización de los procesos políticos y de inseguridad. Claro, no tenemos el problema de la guerra en Colombia, como grupos en armas contrarios al Ejército nacional; de los grupos guerrilleros y paramilitar. No tenemos tampoco una política de sicariato tan abierta como la que existe en Colombia. Tenemos un nivel menor de secuestro en un sentido muy aparatoso. Eso da diferencias. ¿Venezuela se está pareciendo a Colombia? Lamentablemente sí. Ya pasamos a estar al mismo nivel de Colombia, como los países de más alta violencia de América Latina.
-¿Son las FARC y el ELN grupos terroristas?
-Todo lo que podamos entender como un calificativo de un grupo guerrillero, levantado en armas, que utiliza los métodos de explosión de bombas, automóviles; quienes lanzan bombas de gas hacia iglesias y puestos de policías, que secuestra sistemáticamente por dinero o para amenazar a los sectores es, sin lugar a dudas, un grupo terrorista, pues utiliza el terror para sus acciones y sus metas en algunos casos políticas. Lo que sucede claramente es que las mentes políticas hace tiempo dejaron de ser importantes en la Farc y en el ELN, y las propuestas políticas que tienen no se las logran ofrecer a la sociedad colombiana, entonces permanecen como un grupo en armas, cuyo único propósito y es subsistir en la lucha política armada.









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