Colombia… ¡Por la puerta grande!
Por Leonte Landino el 7 de Diciembre, 2007 en Columnistas
(Parte I) El juego perfecto
Toda actividad tiene sus períodos de gestación. En el béisbol esto lo denominamos romanticismo, la época donde los sueños dentro y fuera del terreno superan cualquier obstáculo.
Esta etapa se ha experimentado en todos los lugares donde se juega pelota y es hasta extraño verlo en nuestros tiempos.
Hay un lugar donde el béisbol romántico está en su apogeo y sus posibilidades son infinitas: la costa atlántica de Colombia.
Mucho se preguntarán ¿Colombia? Sí, Colombia. Hablo de la Colombia costeña, esa Colombia donde la alegría y buen humor son un requisito, el entusiasmo es un orgullo, la fresca y dulce brisa decembrina del Mar Caribe es interminable, las ganas de trabajar son intrínsecas, la identidad y la cultura son las tarjetas de presentación, la gente es el mayor valor y su amor por el béisbol es infinito.
Es en esta Colombia, libre de estereotipos culturales y políticos, y cuna de Luis Castro, primer jugador latino en las Grandes Ligas; donde un hombre como Edinson Rentería ha logrado revivir la llama de este deporte y encaminarla hacia un nivel superior con su esfuerzo.
Edinson, veterano de nueve temporadas en las Ligas Menores de los Houston Astros y los Florida Marlins, y hermano del hasta ahora mejor jugador colombiano de todos los tiempos, Edgar Rentería, coordina la organización Team Rentería, desde donde se maneja la operación de la Liga Colombiana de Béisbol Profesional.
Esta temporada se juega el octavo torneo organizado en esta nueva etapa del béisbol colombiano, y el tercero bajo la afiliación y aval de la Oficina del Comisionado de las Grandes Ligas y las Ligas Menores.
El pasado fin de semana se realizó el Juego de las Estrellas en el Estadio Tomás Arrieta, de Barranquilla, la casa de los Caimanes, donde tuve la oportunidad de recoger opiniones y observar de cerca el funcionamiento del potencial nuevo miembro de la Confederación de Béisbol del Caribe.
“Nuestra organización tuvo que soportar la operación de la liga y sus cuatro equipos desde que comenzamos este proyecto en 1999 para asegurar su continuidad”, asegura Rentería. “Se hacía un fondo que se repartía a los administradores de cada equipo para su operación”.
Esta temporada el mayor avance ha sido el compromiso de distintos grupos económicos privados de involucrarse en esta actividad comercial, donde ven una sólida estructura autogestionable, cuyos frutos comienzan a verse.
“La Confederación nos pide que cada equipo sea manejado por un ente privado y hemos conseguido gente comprometida con el fortalecimiento de la Liga y el desarrollo del béisbol en nuestro país”, añade el mayor de los hermanos Rentería.
Entre quienes se han montado en el autobús de este proyecto con la adquisición de una franquicia es el bigleaguer Orlando Cabrera. Hoy comanda la organización de los Indios de Cartagena, en su ciudad natal.
“Hemos cumplido ya un primer ciclo de preparación y el siguiente paso es participar en la Serie del Caribe”, dice el nuevo campocorto de los Chicago White Sox.
“Tenemos que tener una motivación para nuestros equipos… representar a nuestra patria en el torneo de campeones del Caribe”, dice Cabrera, quien no pierde la esperanza de representar a Colombia en un Clásico de Invierno y hasta en un Clásico Mundial de Béisbol, campeonato del cual aspiran también una invitación de Major League Baseball.
Confederación contra la pared
La Confederación de Béisbol del Caribe es el organismo que rige las relaciones entre las Ligas Invernales que participan en el torneo de campeones al que conocemos como la Serie del Caribe, donde participan Venezuela, República Dominicana, Puerto Rico y México, y que en su primera etapa, desde 1949 a 1960, albergó a los equipos de Cuba y Panamá.
Para ningún aficionado es un secreto que tanto el nivel, como el interés hacia este torneo ha decaído en los últimos años.
Mientras las estrategias de mercadeo en los deportes, y en especial en el béisbol, se desarrollan constantemente, la Confederación ha sido inútil en evolucionar y refrescar el torneo, cuyo interés se mantiene primordialmente gracias al entusiasmo y nacionalismo de los aficionados.
La justa ha arrojado pérdidas operativas en sus últimas ediciones en República Dominicana, Puerto Rico y Venezuela, donde incluso se realizó infructuosamente un invento de alojarlo en dos ciudades distintas.
Sumado a este letargo por parte del ente rector, la Liga Invernal de Puerto Rico terminó de hundirse ante los ojos impotentes de sus dolientes, debido a la falta de compromiso y seriedad de algunos de sus dueños, la falta de generación de relevo en el terreno de juego y la apatía de los fanáticos.
Ante este panorama, la Confederación, presidida desde hace 18 años por Juan Francisco Puello Herrera, ha colaborado poco en tratar de resolver el asunto, provocando un estado de limbo que podría afectar la continuidad del torneo caribeño en los años por venir…
Saludos desde la distancia.
Leonte Landino es periodista de ESPN International.
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