Obsequios de fidelidad mariana
Por Angélica Valbuena el 16 de Noviembre, 2007 en Edición 79, Fe Chiquinquireña
Los feligreses otorgan a La Chinita ofrendas llenas de gratitud divina

La Virgen de Chiquinquirá protege a los hijos de la tierra zuliana y a quienes le manifiestan su amor. Son incontables los favores que La Chinita le ha otorgado a sus fieles, afianzando su contemplación mariana. Los devotos de la Santa Patrona pagan sus promesas y le conceden a la virgen las ofrendas por todas aquellas ayudas brindadas.
Fotos: Edwin Barroso
En la sala de la torre sur de la Basílica se encuentra una serie de objetos que pertenecen a los tesoros de la Virgen que rigurosamente están custodiados y guardados. “Estos objetos guardan un gran recuerdo de las personas que los entregó como símbolo de fe y de amor a la Virgen”, acotó el padre Eleuterio Cuevas.
El pequeño museo de la Basílica guarda centenares de ofrendas en agradecimiento y testimonio de otras tantas intersecciones milagrosas atribuidas a La Chinita: anillos, brazaletes y cadenas de oro, relojes, mechones de cabello, insignias militares y policiales, medallas y diplomas de graduación, placas de agradecimiento, dijes, pelotas de béisbol autografiadas, copas, trofeos, vestidos de novia, casitas, la copia de un premio por la cantidad de 150 millones de bolívares, réplicas de las sillas presidenciales de los ex presidentes Rafael Caldera y Luis Herrera Campins; y varias torres petroleras en miniatura ofrendadas por el ex presidente Carlos Andrés Pérez en su primer gobierno (cuando se produjo la nacionalización del petróleo).
Entre los objetos destacan una copia del Rosario de oro ganado por Tomás Campuzano; una réplica de la corona del Miss Mundo, ganada por la zuliana Ninibeth Leal, en 1991, en Atlanta; otra de la reina de belleza, Susana Duijim, quien acudió a la Basílica el 17 de noviembre de 1955 para agradecerle a la Virgen su triunfo como Miss Mundo.
En ese salón también reposa un estuche forrado de terciopelo azul que atesora un guantecito de oro de 18 quilates y una nota que dice: “En ofrenda a La Chinita, de su devoto Lorenzo “Lencho” Parra, por haberme dado fuerzas para obtener la corona mundial de boxeo, categoría mosca, lograda en Bayamón, Puerto Rico, el 6 de diciembre de 2003. En el octavo round perdí dominio de la pelea, estaba desconcertado, me encomendé a La Chinita, prometiéndole unos guantecitos de oro si ganaba, me recupere y gané la pelea”.
Aquí en esta sala se encuentra todo lo que los devotos han ofrecido desprenderse como muestra de haber recibido un favor. “El objeto que más me ha llamado la atención, es una muñeca de trapo dejada por una niña porque su mamá tenía cáncer. Ella quiso negociar con la Virgen que le dejaba su muñeca de trapo, si le devolvía la salud a su madre”, comentó el padre Cuevas.
Monumento de fe
Desde su inauguración, el 21 de marzo de 2004, ante un mar de feligreses en medio de un conmovedor despliegue artístico y técnico, la Plaza del Rosario de Nuestra Señora de Chiquinquirá se convirtió en centro de peregrinación y encuentro de zulianos y visitantes, quienes desde entonces la recorren para extasiarse ante tanta magnificencia y reencontrarse con su espiritualidad. Se cuentan unas 2 mil 500 personas cada día de la semana, y alrededor de 10 mil los fines de semana. En esta época las cifras se triplican y resulta común el pago de milagros ante la esfinge de la Reina Morena.
PROCESIÓN
La ruta de la devoción
Dentro de las diferentes ceremonias que se hacen para rendirle honores a La Chinita están presentes los recorridos que hace la sagrada estampa, tanto por las principales avenidas de la ciudad, como la procesión que se hace en la zona lacustre de la región.
La reliquia sale cuatro veces al año en procesión: el día de la bajada, el 18 de noviembre que es la procesión parroquial, la que se efectúa el domingo subsiguiente al día 18 y la última que es la de la aurora, que se realiza el primer domingo de diciembre.
El último sábado de octubre, la reliquia baja de su altar. Los devotos la reciben con aplausos, alabanzas y flores. Con este ritual, la Iglesia respondió a la necesidad de los fieles de sentirla cerca durante los días previos a la gran celebración del 18 de noviembre.
El arzobispo de Maracaibo, monseñor Ubaldo Santana, y el párroco de la Basílica, Eleuterio Cuevas, reciben a la Virgen cuando baja de su altar y de allí La Chinita sale a recorrer los alrededores.
Existe una réplica de la imagen bendecida, con la cual se efectúan procesiones mensuales, sectores y municipios, ello con la finalidad de afianzar el vínculo de los zulianos con su santa patrona.
En la Costa Oriental del Lago y en todos los pueblos del Zulia que La Chinita visita le rinden homenaje desde su llegada hasta que sale a otro lugar del estado. En Bobures, el párroco Alexander Márquez recibe la estampa junto con los creyentes.
Por iniciativa del padre Eleuterio Cuevas y con el apoyo de la GN, desde el año 2002 la réplica de la reliquia es sacada en procesión por las aguas del Lago de Maracaibo y de la Laguna de Sinamaica, en los días siguientes a la bajada.
APOYO
Guardianes de la fe
Las Hijas de María y los Servidores de María, dos asociaciones religiosas chiquinquireñas formadas por mujeres y hombres, respectivamente, son cuerpos colectivos que, al lado de las autoridades eclesiásticas y el párroco de la Basílica, constituyen el progreso de la devoción mariana en el Zulia. La sociedad de las Hijas de María tiene entre sus misiones difundir el culto y la veneración a la Virgen del Rosario de Chiquinquirá. Por otra parte, la sociedad religiosa de Servidores de María está constituida por varones que, desde hace 103 años, llevan en sus hombros a La Chinita cada vez que ella sale en su trono al encuentro con su pueblo.
MORADA SAGRADA
Templo de veneración
En 1806 fue creada la parroquia eclesiástica San Juan de Dios, a la que se le denominó en 1855 Nuestra Señora del Rosario y San Juan de Dios, en el Saladillo, barrio donde la imagen de la Virgen se renovó. En 1920, el Vaticano le otorgó al templo la categoría de Basílica Menor. Este templo duró hasta comienzos del siglo XX, cuando el padre Antonio María Soto solicitó al Papa, con motivo de la coronación de la Virgen, la elevación del templo a Basílica, hecho que se aprobó el 18 de mayo de 1920.
CONMEMORACIÓN
El Zulia a sus pies
El 17 de noviembre, el clero y la feligresía se preparan para el día central de la celebración. El arzobispo de la arquidiócesis de Maracaibo, monseñor Ubaldo Santana, ordena a los nuevos sacerdotes y posteriormente a los niños de la parroquia reciban la primera comunión.
En la noche de la tradicional serenata gaitera, como todos los años, los fuegos artificiales llenan de colores el cielo marabino y los gaiteros ofrecen sus mejores interpretaciones ante miles de devotos que colman la Basílica, el monumento a la Virgen y sus alrededores. Los gaiteros con sus composiciones, mantienen viva la tradición de rendirle culto a su Santa Patrona.









soy servidor y estoy encantado por cargar a la virge
luis medina servidor de maria | Mar 25, 2008 | Responder