“La reforma favorece a las trasnacionales”
Por Oswaldo Torres el 16 de Noviembre, 2007 en Edición 79, Ambiente
José Quintero Weir cree que los consejos comunales son etnofágicos

“No existe una explotación carbonera revolucionaria”, dijo el hombre de izquierda, ex secretario de Cultura del Zulia, antropólogo de LUZ, indígenista y ambientalista. “No hay forma de hacer que una explotación a cielo abierto sea beneficiosa para la gente”. “El Estado es un caníbal de los diferentes a el”.
Foto: Carlos Del Villar
El ambientalista José Quintero Weir protagoniza desde hace tiempo una constante lucha por la no explotación del carbón en la Sierra de Perijá y en La Guajira, y por los derechos de las comunidades para participar en la construcción de su destino. Ha presenciado la lucha del movimiento zapatista en México. De ellos cultivó la experiencia comunitaria, de cómo debe ser un verdadero movimiento popular de los pueblos que reivindican sus luchas sociales.
-¿Han sido letra muerta los artículos de la Constitución de 1999 relacionados con los indígenas y sus derechos?
-Yo diría que no solamente son letra muerta, sino que son la burla más grande que se le puede hacer a los movimientos sociales, indígenas y campesinos, porque en efecto la Constitución de 1961 decía que los pueblos indígenas debían regirse por una ley especial, y esa manera de administrar las relaciones del Estado con las comunidades indígenas permanecerían hasta que esas comunidades se integraran al Estado, es decir, que culturalmente desaparecieran como indígenas y se convirtieran en ciudadanos, eso lo decía la constitución del 61, ciertamente la de 1999 como que genera una visión distinta, pero no nos engañemos con eso, porque eso ya había sucedido con el Ecuador exactamente en 1986 cuando se cambia la Constitución, y empiezan a utilizarse términos como “somos un país multicultural, pluricultural”, entonces, tales propuestas, desde el punto de vista político también son conceptos o categorías que el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial habían venido impulsando, eso que se llama desarrollo sustentable, el etnodesarrollo, el desarrollo endógeno.
-¿Son categorías ideadas por pensadores de la banca mundial?
-Sí, precisamente lo que buscan es manejar un lenguaje que permita el desarrollo de sus políticas sin confrontaciones sociales, minimizar los efectos de esas políticas desde el punto de vista de la reacción popular. La Constitución de 1999 que nos dice en el preámbulo “somos un país pluriplural, multicultural”, sólo que se dice: se reconocen los derechos indígenas, a su lengua, a sus tradiciones, pero cuando llega el momento de definir la relación entre cultura y territorio, el Estado dice, reconocemos que son pueblo, pero sin los derechos que territorialmente un pueblo o la categoría pueblo establece en los acuerdos internacionales. El derecho al territorio es un derecho político, estrictamente para los seres humanos y para los pueblos, la cultura, y eso no está reconocido, al punto que en la Constitución de 1999 fue aprobada una disposición transitoria, el Estado estaba obligado en dos años a producir la demarcación de esos hábitat, y estamos en 2007 y las demarcaciones de esos hábitat no se han producido. Al contrario, se paralizaron porque ahí te viene la reforma constitucional.
-¿Hay cambios sobre la participación política de los indígenas?
-Yo creo que sí. Y tiene que ver precisamente con la circunstancia histórica de la necesidad del capitalismo de producir estos cambios institucionales para lo que ellos llaman el salto grande del capitalismo mundial o de la globalización, como lo llaman otros, pero ese salto implica la necesaria liquidación de las aspiraciones de los distintos sectores sociales, especialmente de los movimientos indígenas, porque resulta que los nuevos procesos de producción, los nuevos patrones de producción y las nuevas necesidades de producción del gran capital en el mundo requieren de energía, agua y biodiversidad, y esos tres elementos se encuentran en toda América Latina, en territorio cuya población es eminentemente indígena. De tal manera, que los grandes afectados son las poblaciones indígenas que empiezan a ver, de manera más determinante, que en el tiempo de la conquista de los españoles, la presencia, el dominio, el control y las posibilidades de desaparición de sus pueblos. Eso obliga a la irrupción de esos movimientos sociales, como sujetos políticos y con un protagonismo que no se había visto, no es que no existiera sino que sencillamente no lo veías, porque a los indígenas nunca se les había planteado la posibilidad de desparecer, no porque muchos dicen que Chávez abrió esto, no, él está en un contexto y ha sido inteligente y hábil en la manera de utilizar ese concepto para sus propios proyectos y beneficios, y sobre todo los que andan con él, que en su mayoría son oportunistas para sostener una especie de proyecto político y de poder, pero efectivamente son las comunidades y los pueblos los que están realmente en la posibilidad de confrontar a los grandes intereses de las trasnacionales.
-¿Esta reforma es revolucionaria?
-No, al contrario, es la culminación del proceso de adecuación del sistema político venezolano al desarrollo del capitalismo mundial. Pone énfasis en las relaciones del Estado con las grandes transnacionales productoras de energía, la inclusión de las empresas mixtas para la explotación de los minerales y de los energéticos de Venezuela, un asunto que no existía en la Constitución de 1961, de eso puede hablar muy bien Gastón Parra, aún cuando ahora esté silenciado, él lanzó un libro sobre las empresas mixtas cuando eso fue planteado por Luis Giusti, en su momento, así como cuando cuestionó por lo menos el artículo quinto de la nacionalización petrolera.
-¿Le teme a algún artículo?
-Al de la geometría del poder, porque es la reconfiguración territorial, y porque definitivamente los espacios que van hacer reordenados territorialmente por el Estado son aquellos donde precisamente van las grandes explotaciones y las grandes negociaciones con el capital transnacional. estoy hablando de la Amazonia, la Sierra de Perijá, el Lago de Maracaibo, estoy hablando de los espacios que ancestral y tradicionalmente pertenecen a los pueblos indígenas. Entonces eso implica que vamos hacia una confrontación realmente efectiva entre lo que son las visiones y las formas de habitar el mundo y de convivir con el mundo de los pueblos indígenas como forma de vida, y el Estado como forma etnofágica de liquidación de los diferentes, es decir, el Estado nunca como antes se había convertido en un ente etnofágico, es un caníbal de los diferentes, y eso se va a manifestar o se manifiesta en la reforma.
-¿La explotación del carbón se ha ejecutado con sentido revolucionario por Corpozulia?
-No existe explotación carbonera o minera que sea revolucionaria, eso es un disparate del Gobierno nacional, así como no existe revolución petrolífera o la revolución socialista petrolera, eso realmente es una falacia y es además una manipulación vulgar de lo que es la palabra revolución y de lo que significaría desde el punto de vista político y económico. Es decir, no existe posibilidad de hacer una explotación carbonera y minera a cielo abierto que sea revolucionaria o que sea beneficiosa o transformadora positivamente para las comunidades. Toda explotación minera, especialmente como se práctica aquí en Venezuela; que es a cielo abierto, es altamente destructiva y no existe ninguna forma de hacer que una explotación de minas de carbón a cielo abierto se convierta en beneficiosa para la gente, eso es imposible, y el que diga eso es un gran farsante; y lo dicen para minimizar un poco socialmente los efectos o las reacciones populares a esas explotaciones. Incluso, la explotación minera ha destruido la producción agrícola de Mara y Páez, en este sentido, Corpozulia contribuyó a que desapareciera la producción, a través del carbón.
PERFIL
- Licenciado en Letras.
- Tiene una maestría y doctorado en Estudios Latinoamericanos, ambos otorgados por la Universidad Autónoma de México.
- Profesor de Literatura y Cultura Indígena en la Escuela de Letras de la Universidad del Zulia.
- Comparte su trabajo social con el movimiento zapatista de México.



Disculpa, los comentarios para esta entrada están cerrados.