“Hay repetición y cansancio en el arte zuliano”
Por Oswaldo Torres el 9 de Noviembre, 2007 en Cultura, Edición 78
Francisco Bellorín critica cierto tipo de regionalismo en las obras
Luego de recibir recientemente el Doctorado Honoris Causa de la Unica, el artista respondió las dudas de Lía Bermúdez, Pedro León Zapata, Edgar Queipo, Luis Araujo y Luisa Elena Betancourt, quienes a través de Versión Final lo entrevistaron: “Hay mucho facilismo. Cualquiera que hace una instalación ya se cree un creador”, les dijo. “Falta formación en los jóvenes. Hay un conformismo dado por las computadoras”.
Fotos: Carlos Del Villar / Edwin Barroso
El maestro Francisco Bellorín forma parte de una estirpe de venezolanos que deja huella. Sólo su nombre evoca la pureza del arte. El sello de su obra es el de la belleza. A través de Versión Final cinco connotados cultores le formularon un cuestionario íntimo que ofreció las siguientes revelaciones.
¿Materializará su sueño de construir un taller de gráficos?
Yo no he abandonado la idea, es un proyecto ambicioso y costoso, quizás habría que armarlo parcialmente por etapas para que vaya creciendo como si fuera un bebé, pero era mi sueño. Yo creo que entre este marasmo político en el país, y te digo francamente tiene mucho que ver tanto la Gobernación del Zulia como la Alcaldía de Maracaibo… son ellos los llamados a hacer esos aportes. Yo lo veo difícil, creo más en la parte privada. Sin embargo, tengo un proyecto con unos talleres para los muchachos de los últimos años de las escuelas. La idea es trabajar por semestre con ellos. Es un proyecto más modesto, pero que también implica una inversión. Ahora te digo sinceramente, me encantaría. No importa a la edad que sea, llegar a armar ese proyecto, yo lo llamaría el Gran centro de la estampa, para no meterlo solamente en el grabado, porque la estampa es mucho más amplia.
¿Quiere preparar algún programa en cualquier universidad para enseñar a preparar papel?
Yo no soy muy conocedor de la materia, pero pienso que en el país hay personas que conocen muy bien eso. A ellos toca invitarlos para armar un taller, eso es lo más factible del mundo, incluso, se puede armar en el Centro de Arte Lía Bermúdez.
¿Considera que reconocimientos de esta naturaleza lo hacen sentir como que ya llegó? ¿No teme caer en una especie de vacío?
No, por el contrario. Para comenzar nunca he pensado, en más de cuarenta años de trabajo como creador, que he llegado al colofón, y creo que no llegaré nunca… Yo creo que es un compromiso permanente, porque si bien es cierto que yo he sido autocrítico, pues claro, serlo significa ser crítico con uno mismo, y yo busco la perfección, esto me obliga a ir más lejos todavía del punto en el que me encuentro. Es más, me compromete a asumir nuevos retos, cosa que toda mi vida he hecho. Fíjate, por ejemplo, que yo sigo teniendo algunas cosas que no he concluido. A veces empiezo y por alguna razón no sigo, pero siempre culminó lo que inicié, y no sé si eso será bueno o será malo. Eso determina que me resulta imposible caer en el vacío.
¿Qué le importa más: la pintura o el grabado?
Yo realmente me he nutrido en mi pintura y el grabado, y viceversa, se trata de un binomio que lo tengo desde joven, desde que empecé a estudiar en la Escuela de Artes Plásticas Cristóbal Rojas, es más, estudié las dos cosas: arte puro y artes gráficas, desde entonces soy un gráfico y en mi pintura eso se refleja, y no puede haber ahí una dicotomía y un divorcio entre uno y otro, yo no creo.
¿Cómo ve los aportes dentro de la expresión artística contemporánea en la región zuliana?
Yo eso lo veo muy confuso. Creo que hay que hacer unos encuentros donde se revise lo que los muchachos están haciendo. Hay mucha culpa de la parte académica de las escuelas, incluyendo la universidad, no sólo la Julio Arraga y la Neptalí Rincón. Hay mucho facilismo y eso es malo. Cualquiera que hace una instalación ya se cree un creador. Creo que falta formación en los muchachos. Hay un gran conformismo que en muchos casos ha estado dado por las computadoras. Un niño en una computadora puede armar una cosa fácilmente, pero hay que darles las herramientas más sólidas. Eso se refleja en las exposiciones, por lo menos se ve en el Salón de Jóvenes, en las exposiciones de fin de año de las escuelas, y eso me parece grave.
¿Qué recomendaciones daría a los estudiantes y profesionales del arte en relación con los parámetros que deben emprender para desarrollarse como artistas?
Básicamente ser honesto, y autocrítico. Se puede proyectar la obra en tu cabeza o preparar un boceto previo, pero al fin y al cabo es la obra la que va a hablar, y la obra te va a decir esto está malo y bueno, aquí pelaste. A conciencia, un creador lo sabe, el puede mentir verbalmente a otra persona pero a sí mismo no.
¿Cómo observa el arte zuliano?
Hay mucha repetición y un cansancio, unas veces se habla de vanguardia y no es tal. He visto en el Salón de Jóvenes, que se tiene como vanguardia el pop art, eso se llevó hace 40 años y no es ninguna vanguardia. Hay que hacer una revisión. También le ha hecho daño a la plástica zuliana esa cierta forma de regionalismo que no tiene nada que ver con el arte.
¿De qué manera concibe sus elementos plásticos en el mundo latinoamericano?
Como muchos vengo de la tierra, de la naturaleza, y mi obra en ese sentido es muy heterogénea. No hago una sola cosa o estoy enmarcado dentro de una propuesta. Yo respeto mucho al que tenga 40 ó 30 años haciendo los mismo, me parece que se requiere mucha fortaleza para eso, pero no creo que corresponda al arte, uno es un ser cambiante, el entorno te cambia, por lo tanto lo que se plantea en un momento dado, un artista como creador, no va a hacer lo mismo diez años después. Hay que tener la capacidad de abandonarse a la propuesta interna, y el problema es que hay mucha gente que tiene miedo de dejar de hacer algo donde más o menos el público lo reconoce, eso es muy relativo porque en tu trabajo no importa si eres figurativo o entras en la abstracción, siempre habrá como un sello personal.
¿Cómo ha influenciado la contemporaneidad en su trabajo?
Soy un pintor figurativo, pero creo que uno siempre va encaminado en una síntesis, y esa te lleva hacia la abstracción. He pasado por todo eso. Hace dos años expuse en Caracas lo que venía elaborando, que me llevó como diez años, que era una obra totalmente geométrica, cero absolutas figuraciones, y esto no quiere decir que mañana no retome una figuración. Yo no sigo ningún modelo y esas vanguardias que aparecen por ahí no me interesan, pues me abandono a mis ocurrencias. Una vez Víctor Valera, en un artículo de periódico, dijo algo así: “A veces hay que meterle al loco para no repetirse”, eso me parece interesante. El problema del arte zuliano es que se está repitiendo, un poco quizás tratándose de ubicar dentro del concepto de arte zuliano, algo que me parece ridículo porque el arte es universal.
¿Qué herramientas se han agregado a la elaboración de su trabajo en sus últimos 15 años?
Yo sigo trabajando sobre la tela y el papel, quizá me interesen todas esas cosas que hoy se pueden hacer como “plotear” a partir de la computadora sobre un material plástico, que lo puedes llevar a dimensiones extraordinarias, y que no existía cuando yo estaba en la universidad al frente del taller de gráficas, es una posibilidad extraordinaria para un creador.



Disculpa, los comentarios para esta entrada están cerrados.