¡Licencia para El Venerable!
Por Oswaldo Torres el 26 de Octubre, 2007 en Devoción, Edición 76
Este 26 de octubre se cumplen 143 años del nacimiento del doctor José Gregorio Hernández

Desde junio de 1949 reposa la solicitud formal en El Vaticano para el proceso de beatificación. Pese a que en miles de hogares del país abundan las historias que hablan de su intervención divina, no hay un milagro avalado por expertos.
“En 1998 el mundo se me vino encima. Ese año me diagnosticaron cáncer de seno en dos áreas separadas. Los médicos me recomendaron una vasectomía porque el mal se había ramificado a otra área del seno. Cuando me lo dijeron creí que moría. Recuerdo que yo no era una persona religiosa, pero siempre respeté al doctor José Gregorio Hernández y a él me encomendé…”, narra Arminda Rodríguez, devota del Siervo de Dios, cuyo proceso de beatificación ante El Vaticano se inició en 1943.
“Unos días antes de operarme, y mientras estaba semi dormida, sentí que José Gregorio estaba parado a los pies de mi cama. Pese a que no podía moverme, pude ver parte de él. Yo sabía que era él porque sentí una corriente de electricidad. Fue algo muy fuerte que corrió desde la planta de los pies hasta la punta de los dedos de las manos. Poco después llegó mi hijo al cuarto y desperté”.
A Rodríguez la operaron, pero extrañamente para los galenos los exámenes patológicos no revelaron el segundo foco canceroso, y el primero se había reducido de cinco a un centímetro. “El patólogo buscaba, pero no pudieron hallar la otra área que había sido identificada por dos biopsias previamente hechas. Los médicos estaban confundidos. No sabían qué hacer. No tuve la necesidad de ningún tratamiento”.
En Venezuela abundan testimonios de personas que aseguran haber sido curadas por José Gregorio Hernández. Estas vivencias impulsaron, en 1943, al entonces arzobispo de Caracas, monseñor Lucas Guillermo de Castillo (tío del recientemente fallecido cardenal Rosalio Castillo Laea), a iniciar los trámites en la Santa Sede. Los documentos que descansan en el escritorio de la Congregación de los Santos de El Vaticano, a la espera de una o dos curaciones comprobadas científicamente.
“Eso es lo que falta”, comentó Edward Urdaneta, hermano franciscano del Convento de Maracaibo San Francisco de Asís, y uno de quiénes más gestiones procura en busca de la betaificación.
Urdaneta asegura que al monseñor Jorge Villasmil Torres, vicepostulador de la beatificación, “le ha tocado una tarea fuerte, pero no nos detenemos, y nuestra participación desde la Orden Tercera del Convento de Maracaibo San Francisco de Asís, en conjunto con la Orden Tercera Franciscana del país, decidimos en la jornada del 27, 28 y 29 de septiembre en Caracas, unificarnos con los frailes capuchinos para pedir la beatificación colectiva”.
El proceso de beatificación implica un conjunto de pasos a cumplir: la promoción del candidato, la investigación por parte de los obispos locales, procedimientos administrativos de funcionarios de la congregación, análisis de expertos, acto de disputa entre el promotor de la fe y el abogado de la causa, y en tanto la decisión que proviene del Papa, ultima persona en declarar la beatificación.
El clamor popular continua. El 11 de mayo pasado una delegación de Venezuela pidió en Sao Paulo al Papa Benedicto XVI la beatificación de José Gregorio, a quien se atribuyen milagros hasta en Colombia. En el aeródromo Campo de Marte, donde el Papa canonizó a Frei Galvao, primer santo nacido en Brasil, el grupo, que logró acercarse a la tribuna principal, exhibió una pancarta con el pedido. En esa oportunidad ellos fueron la voz de Venezuela, pidiendo licencia de santo a El Vaticano para el Siervo de Dios, beatificado ya por sus creyentes.
Monseñor Jorge Villasmil
“No ha logrado los recaudos”Monseñor Jorge Villasmil Torres, vicepostulador de la beatificación y canonización de José Gregorio Hernández, informó que hay cientos de casos para ser revisados por la causa en la Congregación de los Santos de Roma. Entre ese número se requiere la certificación de dos milagros. “Su presentación no ha logrado los recaudos necesarios. Un milagro es un hecho extraordinario que supere las fuerzas de la naturaleza y el cual supone una intervención especial de Dios, no de José Gregorio. Pero esa acción milagrosa se logra por la intercesión del venerable al cual uno invoca con fe, para que recomiende ante Dios a la persona afectada. Y debe ser comprobado como tal por galenos y peritos”, dijo el vicepostulador, quien aclaró que dos hechos comprobados son los que hacen falta. “Hay procesos que se han dado rápidamente, otros han tardado hasta 400 años. No quiero desanimar a nadie. Invoquemos a la Santísima Trinidad, para que por intercesión del venerable doctor José Gregorio Hernández, nos conceda cuanto antes esa acción”.
Documentación requerida
Detallada narración del hecho con la firma y la dirección del beneficiado, con sus respectivos números telefónicos, declaración de los médicos sobre la curación sin explicación médico científica.Dirección para enviar la documentación: Oficina de la Vicepostulación de la Causa. Plaza La Candelaria. Edif. París, PB, Oficina 1. La Candelaria. Caracas. Teléfonos: (0212) 5783014 / (0212) 4421412 / (0414) 3302221.
» Beatificados en Venezuela
Madre María de San José
Nació en Choroní el 25 de abril de 1875. Para 1901 fundó la congregación Hermanitas Agustina Recoleta. Gran parte de su vida la dedicó al cuidado de enfermos en los hospitales. Fue nombrada beata, el 5 de mayo de 1995, por el Papa Juan Pablo II, tras haber sanado los 26 años de osteoartrosis que padecía la hermana Teresa Silva. Es la primera venezolana con tal título.
Madre Candelaria de San José
Es venerada por los venezolanos por la abnegada labor humanitaria que realizó en vida a favor de los desvalidos. Al nacer, el 11 de agosto de 1863 en Altagracia de Orituco, sus padres la llaman Susana Paz Castillo Ramírez. Fundadora de la congregación Religiosas Carmelitas de la Tercera Orden Regular. Por orden de Benedicto XVI, recibe la beatificación el pasado 6 de julio.
» EN ISNOTÚ
CARMEN VALERO
“Me sobó la mano con cariño”
La abuela de Carmen Valero conoció a José Gregorio cuando era un niño de siete años, pues frecuentaba la casa de los Hernández en Isnotú. Llegó a confesarle a su nieta que nunca hubiera imaginado que el niño llegara a ser médico, en cambio, Carmen jamás hubiera pensado que aquel doctor fuera a curarla de una dolencia en el abdomen y que la salvara de dos infartos. Tras una larga agonía, la señora de 58 años despertó una noche viendo a José Gregorio al pie de su cama. “Tenía un traje fino azul marino. Me sobaba la mano y decía que dejara el nerviosismo”. Al día siguiente, Carmen iba a consultar por enésima vez a un médico con la esperanza de que diera con la cura definitiva, pero no hizo falta. José Gregorio le recomendó un remedio natural y puso fin a su dolencia. “Después me dieron dos infartos y estuve en la UCI y yo sé que fue él quien me salvó”.
RONNY CHINCHILLA
“Son muchas las ofrendas”
Ronni Chinchilla tiene más de diez años vendiendo velones a las puertas del santuario. Ha visto desfilar visitantes de todas partes del país, sobre todo provenientes de Maracaibo, Caracas, Sucre, Yaracuy y Guárico. Siempre se conmueve cuando ve a los fieles entrar hincados al templo con un velón encendido. “Aquí todos los días del mundo viene gente, pero los días centrales son sábados y domingos. He visto muchas ofrendas pero me marcó una en especial. Una vez una señora vino con un niño como de cuatro años, era catirito y tenía el pelo largo, como de nacimiento. La señora le pidió al niño que mirara a José Gregorio y rezara. La señora sacó una tijera del bolso para cortarle el cabello y el niño se puso a llorar y ella también. A mi me dio tanto sentimiento que me tuve que ir, no pude verlo, se me aguaraparon los ojos. Finalmente se lo cortó porque esa era la promesa y se fueron juntos de la mano”.
VIDA
Microperfil de un científico
Nació el 26 de octubre de 1864 en Isnotú, estado Trujillo. Fue hijo de Benigno María Hernández Manzaneda y Josefa Antonia Cisneros, y el mayor de seis hermanos. A los 13 años de edad le comunicó a su padre que quería estudiar leyes, pero éste le infirió a estudiar medicina. El título de galeno lo obtuvo el 28 de junio de 1888, en la Universidad Central de Venezuela.
Posteriormente, al año de ejercer su profesión viaja a las universidades de Berlín y París a realizar estudios de posgrado, regiones donde aprende Microbiología, Histología normal, Patología, Bacteriología y Fisiología experimental.
A su regreso, en 1891, aplicó estas especializaciones y los conocimientos adquiridos en las aulas de clases de la Universidad Central de Venezuela. Además, trajo consigo innumerables bibliografías necesarias, así como los instrumentos indispensables para instalar el laboratorio de Fisiología experimental en Caracas. Fue el primero que introdujo el microscopio en Venezuela.
Dominaba los idiomas francés, alemán, ingles, italiano, portugués, en tanto, conocedor del latín, era músico y filósofo, e interesado por la teología.
Practicó su devoción religiosa en 1908 en la Cartuja de Farneta (Italia), donde fue llamado “Hermano Marcelo”, tras comprobársele su devoción cristiana, y luego de cumplir con sus compromisos y la familia. Sin embargo, por las duras reglas de la orden se enfermó y tuvo que regresar a Venezuela.
El 29 de junio de 1919 murió de manera trágica tras ser arroyado por un auto, en la esquina Amadores y Uparal, en el centro de Caracas. Luego de comprar medicina en una farmacia para ayudar a una anciana que se convirtió en su último paciente.
Por su trayectoria médica, académica y religiosa, José Gregorio Hernández dejó marcado en los venezolanos una devoción incomparable. A tal punto que millares le atribuyen innumerables milagros. Incluso traspasó las fronteras del país. Esto, impulsó a que se solicitará ante el Vaticano la investidura de santo.
» Así lo vieron…
Luis Razetti
“Creía que la medicina era un sacerdocio, el sacerdocio del dolor humano y siempre tuvo una sonrisa desdeñosa para la envidia y una caritativa tolerancia para el error ajeno. Fundó su reputación sobre el inconmovible pedestal de su ciencia, de su pericia, de su honradez y de su infinita abnegación. Por eso su prestigio social no tuvo límites y su muerte es una catástrofe para la Patria”
Mathías Duval
“El Dr. Hernández ha trabajado asiduamente en mi laboratorio y ha aprendido en él la técnica histológica y embriológica; me considero feliz al declarar que sus aptitudes, sus gustos y sus conocimientos prácticos en estas materias hacen de él un técnico que me enorgullezco de haber formado”
Últimos beatificados
María Merkert
De Silesia de Opole (Polonia). Sus obras caritativas quedaron marcadas en la historia religiosa. Nació el 21 de septiembre de 1817. Utilizó parte de su vida en cuidar a domicilio a los enfermos y los desposeídos. Llegaron a llamarla “la querida madre de todos”. Murió el 14 de noviembre de 1872. El Papa Benedicto XVI, la beatificó el 30 de septiembre de 2007.
María Celina de la Presentación
Sierva de Dios María Celina de la Presentación (en el siglo: Juana Germana Castang), Monja Profesa de la Segunda Orden de San Francisco, nacida el 24 de mayo de 1878 en Nojals (Francia) y muerta el 30 de mayo de 1897 en Bordeaux. A los 18 años recibió el noviciado. Padeció polio desde niña. Siempre se enfrentó a sus males físicos y siempre demostró una fe en Dios especial.
Estanislao de Jesús y María
Beatificado el 16 del mes pasado, en el santuario mariano de Lichen. Su pueblo natal es Podegrodzie (Polonia), y nació el 18 de mayo de 1631. Fundador de la Orden de los Marianos, que difundía el culto a la Inmaculada Concepción de la santísima Virgen María. Dejando su legado dador espiritual murió 17 de septiembre de 1701.
Basilio Antonio María Moreau
Recibió la orden sacerdotal el 12 de agosto de 1821. Nació en Laigné (Francia) para el 11 de febrero de 1799. En 1837 unió la congregación Sacerdotes Auxiliares con los Hermanos de San José, constituyendo a ambas en una sola y dándole el nombre de Congregación de la Santa Cruz, y además anexó el lado femenino con las Marianitas de la Santa Cruz. Obtuvo la beatificación el 15 de septiembre de este año. Murió en 1873.
María Merkert
María Celina de la Presentación
Estanislao de Jesús y María
Basilio Antonio María Moreau








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