Cardenal amado

Su eminencia Rosalio Castillo Lara, orgullo de Venezuela

Castillolara

Mano derecha de su santidad Juan Pablo II. Autor de la Reforma de la Legislación Canónica. Contribuyó al derrumbe del comunismo en la Unión Soviética. Insigne defensor de la democracia.

El calendario marca el 1 de diciembre de 1989. Ese día en el Vaticano la historia religiosa del mundo se sacude. El Papa Juan Pablo II recibe al líder soviético Mijail Gorvachov. En el careo se vuelcan 70 años de ideología atea. Así, el Santo Padre comienza a dar pasos firmes para el restablecimiento de la jerarquía religiosa en el bloque oriental. Aquellas huellas en Gorvachov llevaban a cambios drásticos, como la libertad religiosa…

Fue el cardenal venezolano Rosalio Castillo Lara el impulsor de aquella reunión inédita. Su sabiduría, diplomacia y conocimiento de las leyes fueron clave, así como la confianza que en él tenía Karol Woitila, el Santo Padre. Desde entonces son muchas las obras de Su Eminencia, quien 18 años después, de vuelta en el país, está en terapia intensiva. Fue el miércoles 19 de septiembre cuando una infección pulmonar le declaró la guerra.

Siete días antes de caer en terapia intensiva, Castillo Lara ofreció la última entrevista publicada en el año. Fue a Versión Final. Un día después bendijo el segundo módulo de una planta de reciclaje en Santo Domingo, República Dominicana, esfuerzo que se cree fue el que le causó la infección que le llevó a internarse en el Centro Médico de Caracas. Antes del viaje sus días transcurrían tranquilos en su residencia, pero internamente una preocupación lo carcomía: el país, el actual gobierno, los visos del mismo comunismo radical del que se sacudió Gorvachov.

Josefina Landaeta, su cocinera, contó que el Cardenal siempre pasaba la jornada en su estudio, leyendo. “Es muy buena persona. Él come muy balanceado, come todas las carnes y los vegetales. Le gustan los postres y sobre todo el quesillo”, relató vía telefónica.

Como un pastor frontal, férreo y responsable, califica al cardenal Rosalio Castillo Lara, monseñor Ovidio Pérez Morales, secretario del Concilio Plenario de la CEV: “Ha sido un venezolano de una posición eminente. Ha ejercido con gran eficacia y responsabilidad esas funciones. Posee un lenguaje directo, muy sencillo y franco. Él no le da muchas vueltas a los asuntos sino que los aborda directamente”.

Pérez Morales no olvida cuando fue invitado a almorzar en su despacho de El Vaticano, pues lo que parecía un cuadro de la cúpula de San Pedro, era en realidad la ventana que deslumbraba con la imponente obra de Miguel Ángel. “Es una estampa que jamás se me olvidará”. Ahí la mano derecha de Juan Pablo II alcanzó con el corazón la cúpula de San Pedro.

Dinastía sacerdotal
Entre cañaverales y sembradíos de cacao y café, llegó al mundo el 4 de septiembre de 1992. El pueblo de San Casimiro, en Aragua, parió a uno de los hombres más importantes de la Iglesia y al venezolano que ha alcanzado las más altas posiciones en el Vaticano.
Fue el tercero de los siete hijos de Rosalio Castillo Hernández y Guillermina Lara Peña. El tercero de una dinastía de sacerdotes, comenzando por Rosalio Rodríguez Castillo, primo de su papá y sacerdote de la Catedral de Caracas; su tío el arzobispo de Caracas y primado de Venezuela, Lucas Guillermo Castillo Hernández y ahora su sobrino, el padre Raúl Bior Castillo.

De niño le gustaba la cacería. Tenía excelente puntería, pero era muy juicioso en sus estudios y al finalizar bachillerato ingresó al seminario. Fue enviado al noviciado de Mosquera, en Colombia, donde permaneció nueve años, estudiando filosofía y teología hasta su ordenación como sacerdote en 1949 de manos de su tío monseñor Lucas Guillermo.

Convertido en el príncipe de la Iglesia venezolana el 24 de abril de 1985, Castillo Lara fue el tercer cardenal nacido en el país. José Humberto Quintero y José Alí Lebrún Moratino lo precedieron, luego vinieron los nombramientos de Ignacio Velasco y Jorge Urosa.

Su infancia fue feliz. Desde adolescente su vocación religiosa afloró y fue ordenado sacerdote, en Caracas, y una cosa llevaría a la otra guiado por su espíritu salesiano. En 1954 asumió la presidencia de la Asociación Venezolana de Colegios Católicos. Dos años más tarde una petición del Provincial Salesiano lo conduciría a Turín para cursar un doctorado en Derecho Canónico y graduarse con honores.

Para monseñor Roberto Lückert, vicepresidente de la CEV, quien lo visitó varias veces en Roma, su aporte más importante a la Iglesia universal fue su participación en la reforma del Código de Derecho Canónico, comisión de la cual fue secretario tras la convocatoria que le hizo el Papa Pablo VI en 1975. Luego pasó a ser referencia de todas las conferencias episcopales del mundo ante una duda canónica, mientras ocupaba la presidencia de la comisión para la Interpretación del Código de Derecho Canónico, desde el 27 de mayo de 1985.

Como sino fuera suficiente, Juan Pablo II le confió las finanzas del Vaticano en 1989 cuando lo designó presidente de Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica. La máxima jefatura del Vaticano le llegaría en 1990, donde acogió a importantes representantes de la Iglesia venezolana. A pesar de destacarse en Italia, Su Eminencia siempre tenía la esperanza de volver a Venezuela, pero “al Papa nunca se le puede decir que no”.
Hizo un paréntesis en 1973 y regresó al país como Obispo coadjutor de Trujillo, antes de que el deber lo llamara otra vez a Roma. En 1997 hizo definitivamente su deseo realidad cuando, con permiso del Papa, regresó al país para retirarse en el pueblo que lo vio nacer: San Casimiro.

MONS. ROBERTO LÜCKERT
“Habla por teléfono en alemán con el Papa”

Su preparación intelectual se extendió a los idiomas. Con el latín como base, aprendió portugués, inglés, alemán, francés e italiano. “Es muy amigo del Papa. Me cuentan que cuando hablan los dos, hablan en alemán y dice el Papa que lo habla mejor que él”, comentó monseñor Roberto Lückert.
Fue profesor adjunto de Derecho en el Pontificio Ateneo Salesiano, donde impartió clases en latín. “No hemos sabido aprovechar la presencia de él en Venezuela porque desde el punto de vista civil, algunas de sus declaraciones fueron respondidas con una campaña de descrédito impensable en esos momentos, pero eso fue sumamente injusto. Él tiene una experiencia universal y europea en materia jurídica y de derechos humanos”, dijo monseñor Ovidio Pérez Morales.

VOCERO
Un purpurado polémico

Desde 2005, Castillo Lara criticó públicamente al gobierno de Hugo Chávez, pero fue el 14 de enero de 2006 cuando se atrevió a hacer lo que nadie: le aconsejó al Presidente practicarse un exorcismo en la homilía con motivo de la Divina Pastora, en Lara. Sus declaraciones le merecieron los calificativos de “bandido y diablo con sotana”, de parte del Presidente. “Es un hombre de una profunda entrega al Señor y angustiadísimo por Venezuela a la cual quiere mucho”, explica monseñor Roberto Lückert. “Por eso ha tomado posiciones un poco fuertes sobre el futuro inmediato del país”. El Cardenal asimiló todas las enseñanzas del fundador de la obra a la cual perteneció, Don Bosco. “Esa inquietud por la formación y la educación, lo hizo tener mucha relevancia en su congregación. Él asumió la identidad salesiana en cuanto a la sencillez, al trato, a la cercanía y el servicio”.

CARTA
El adiós de Juan Pablo II

Antes de abandonar el Vaticano en 1997, el Santo Padre le entregó una carta en la que le expresó su gratitud por el trabajo realizado al servicio de la Santa Sede. “Hace unos años usted me había manifestado, oralmente y por escrito, el deseo de dejar Roma y regresar a Venezuela nada más cumplir 75 años, y los días pasados ha renovado esta petición”.
En la misiva, fechada el 24 de noviembre, Juan Pablo II manifiesta su agradecimiento al Purpurado “por el empeño y el amor puestos en el cumplimiento de las diversas y onerosas tareas que le han sido confiadas al servicio de la Santa Sede”.
Y recordó también, Juan Pablo II, que el Papa Pablo VI lo llamó para que viniera a Roma hace, en ese entonces, 22 años, y “usted siempre pudo poner a su disposición su destacada competencia jurídica”.

VIDA Y OBRA

  • Nació el 4 de septiembre de 1922, en San Casimiro, Aragua. Se ordenó sacerdote el 4 de septiembre de 1949, en Caracas. Preside la Asociación Venezolana de Colegios Católicos en 1954. Hizo un doctorado en derecho canónico en Italia en 1956. En 1960 se marcha a Alemania a estudiar en la Universidad de Bonn.
  • Fue miembro del Consejo Superior de los Salesianos en Roma 1967. En 1973 fue nombrado Obispo auxiliar de Trujillo. Fue nombrado secretario de la comisión para la Revisión del Código de Derecho Canónico el 12 de febrero de 1975. Fue promovido a arzobispo el 26 de mayo de 1982.
  • Fue creado cardenal diácono, el 25 de mayo de 1985, al tiempo que recibió la birreta roja y la diaconía de Nostra Signora de Coromoto en S. Giovanni Dio. Preside la comisión para la Interpretación Auténtica del Código de Derecho Canónico el 27 de mayo de 1985. El 6 de diciembre de 1989 fue nombrado presidente de la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica.
  • El 31 de octubre de 1990 fue designado presidente de la Comisión para el Estado de la Ciudad del Vaticano. Con permiso del Papa, pasó a residir a Venezuela, en 1997.

2 Comentario(s)

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  1. Es un hombre ejemplar,como muy pocos existen,de una trayectoria intachable y con toda una moral invaluable que le permite calificar al satanas de Chavez,como el engendro que dejo el mismisimo demonio en nuestra patria.Le deseo Salud y mucha salud para que supere en lo inmediato sus males y nos ayude a combatir a malefico y destructor de las familias y sus principios,el maximo lider de la maldad,envidia,egoismo y resentimiento moral y espiritual.DIOS JEHOBA esta con nosotros y nos esta ayudando a reconstruir todos los daños que a ocasionado tal engendro.

    ALBERTO SOTO | Oct 6, 2007 | Responder

  2. María Auxiliadora le estará acompañando en estos momentos.
    Pedimos a todos los católicos de Venezuela que le pongan en sus peticiones ante Dios Padre Bueno para que permita que lo tengamos por muchos años más y que sus dones los pueda usar en beneficio de su país y de todos los venezolanos.

    Esperanza Pérez | Oct 11, 2007 | Responder

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