Recuerdos del incorruptible
Por Fabiola Soto el 21 de Septiembre, 2007 en Edición 71, Política
Con un anecdotario de sus allegados, Versión Final conmemora los 60 años del nacimiento de Luis Hómez

Nació el 27 de septiembre de 1947. Fue un furibundo fanático de las Águilas del Zulia. Amaba la gaita. Le gustaba tocar piano. Era un excelente jugador de ping pong y de dominó, pero mal perdedor. Siempre tenía un chiste a flor de labios. Lolita Aniyar, Oscar Rincón, Miguel Ordóñez, José Montecano, Omer Muñoz y Arsenio Bermúdez retroceden en el tiempo para ofrecer sus anécdotas.
Miguel Prieto / Fabiola Soto / Fotos: Carlos Del Villar
José Montecano, Cantautor
“Luis era un hombre de convicción revolucionaria, que tenía un intercambio de sensibilidad con los músicos. Lo más bonito que viví junto con Luis Hómez fue cuando en un acto, en uno de los barrios por los que él luchó, de una manera muy espontánea y entusiasta, se subió a la tarima para acompañarme con la tambora gaitera: yo estaba tocando una canción que mi hermano Alí Primera había escrito y que comenzó a sonar para 1986. Era un tema que a él (Hómez) le gustaba mucho, que se llamaba El Lago, el puerto y la gente; entonces yo me monté en la tarima, y cuando escucho un tambor que se incorporó, un tambor gaitero, me sorprendió ver a Luis ejecutando con la tambora gaitera. El era polifacético, de una gran condición humana, un hombre que reclamaba justicia para el pueblo”.
Omer Muñoz, Dirigente
“Me quedó una espinita. Él supo que yo había comprado un piano en la casa y en el agite que tuvimos nunca pudo venir a tocarlo y siempre me lo reclamada afectuosamente. Una tarde salió de la habitación de la clínica a la sala de estar donde estábamos Lucrecia y yo, dijo: ‘Que vaina nos echaron con las Águilas con esa importación y la baja calidad de los peloteros”.
Políticamente tuvo un gesto conmigo bien importante. Estuve postulado en el listado del MAS a la Asamblea Legislativa del Estado como independiente gracias a la mediación de él y quedé como diputado suplente.
Yo le decía que como diputado corríamos el riesgo de que él se perdiera en el Congreso y que llegara al Zulia sin ninguna manera de hacer política porque allá la proyección es nacional y el decía que no, que él iba a mantener una agenda política para el Zulia.
Cuando dejó de fumar, aumentó de peso y él decía que era un costo afortunado que podía pagar tranquilo porque estaba apostando más a la salud que a cualquier cosa. Su real preocupación era la gente, el bienestar y saber hacer política”.
Oscar Rincón, Dirigente
“Una vez él denunció a un jefe policial y teníamos información de que a Luis lo estaban amenazando, entonces el MAS tomó unas medidas de seguridad y resultó que una madrugada se paró una camioneta muy sospechosa frente a su casa. Yo vivía muy cerca y se activó un aparato de seguridad, al acercarnos nos damos cuenta de que había un tipo acostado y resultó ser un chino que había llegado en la madrugada con muchas verduras para unos restaurantes, pero como se perdió, decidió parar la camioneta y esperar a que amaneciera. Eso fue un estallido de risa al final.
En la campaña electoral para la gobernación nos tocó a Luis y a mi ir a Mara. Como los enemigos decían que Luis era multimillonario, en una reunión donde presentó su candidatura un tipo le preguntó si tenía mucho dinero y él dijo que no. La verdad es que estábamos en la camioneta de Luis y cuando nos vamos a Maracaibo nos damos cuenta de que nos estamos quedando sin gasolina y ninguno de los dos tenía dinero. Él me preguntó: ‘Ajá Oscar, como es eso que nos están diciendo que somos millonarios’. Tuvimos que llegar a una granja cerca donde estaba mi padre y cuando le contamos nos preguntó: ¿y Luis no es millonario pues?
Luis era un excelente jugador de ping pong y de dominó, pero era muy mal perdedor porque cogía unas rabietas terribles.
Una vez nos tocó una gira por Santa Bárbara y se nos había olvidado la maleta en ese desorden de campaña que había y no quedó otra que ponerse a lavar los interiores en la noche. Le echábamos vaina porque era candidato a gobernador y él decía: ‘bueno, aquí estoy, lavando los interiores porque se me olvidó la maleta’”.
Lolita Aniyar de Castro, Dirigente
“Cuando se iba en el avión rumbo a Estados Unidos, donde le extirparían el tumor que tenía en el cerebro, Luis llevaba la gorra azul de la Universidad. Otras veces llevaba la de las Águilas del Zulia. Eso era él: Universidad y Zulia.
Yo vi la foto, no estaba en Maracaibo, pero aún en sus condiciones precarias de salud, atinó a decirle a mi hija: dile a tu mamá que no se preocupe, que todo está bien. Él sabía de nuestra angustia y lo único que pensaba era en tranquilizarnos. Sin duda, como dijo en una canción Daniel Castro, Luis fue “El primer valiente”. Afrontó a políticos influyentes, a policías asesinos. Se batió contra la corrupción y nunca tuvo miedo, ni siquiera de su propio e infortunado destino.
Recuerdo haber visto a Luis sacando dinero de su bolsillo donde no debía haber muchos recursos y sin calcular sus propias necesidades ni las de su familia para ayudar a personas conocidas que se acercaban, no sin timidez, a plantearle problemas muy concretos y personales. Pero no era ni clientelismo ni estrategia política. Era un tic de generosidad y de solidaridad que nunca lo abandonó”.
Miguel Ordóñez, Cantautor
“Recuerdo que en una parranda Luis me pidió que cantara una gaita sobre los guajiros que yo había escrito, y con la cual me gané un premio. Me dijo: ‘Miguelón, cantá esa gaita que cantáis vos, la de los guajiros, con la que te ganaste un premio’. Su memoria era tan lúcida que me quitó el cuatro y recordó a la perfección el estribillo de la canción…
En la postrimería, antes de hacer un acto que habíamos organizado para la campaña de 1989, ya Luis había sufrido su primer “yeyo”, como él decía, y entonces yo le pregunté que si íbamos a hacer el evento con los grupos de gaitas que habíamos contactado, y él me contestó con la honestidad que lo caracterizó: ‘No tenemos cobres y yo no estoy muy bien’. Eso me marcó porque era un momento triste, y Luis era un hombre muy alegre.
Era un hombre tan maravilloso. Solidario, humano. Una vez yo tenía un problema económico, y él me preguntó: ‘¿Qué tenéis, chico, que te veo tan preocupado?’. Entonces yo le dije con mucha pena que no tenía recursos para resolver una situación en casa, y él me preguntó la cantidad, me dio la mitad de lo que necesitaba. Era así: hombre solidario, alegre, músico, político adelantado a su tiempo, tantas cosas hermosas era.”
Arsenio Bermúdez, Dirigente
“Una vez en plena campaña electoral, la candidata de Acción Democrática a la Alcaldía de Maracaibo, Gladys de Mazzei, se montó en un caballo para ganar afectos. En entonces Luis, que estaba de candidato a la Gobernación, con el humor que siempre lo acompañaba le dijo que así no llegaría ni a la plaza Bolívar. Era una época donde existía policía montada, y ella trató de vincularse a esa imagen. Así era él, un hombre sonriente siempre, con chistes para todo momento, siempre con el respeto por lo demás”.









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