Ciao al gran tenor
Por Miguel Prieto el 6 de Septiembre, 2007 en Ópera, Edición 69
La vida de Luciano Pavarotti fue marcada por la leyenda

A los 71 años, víctima del cáncer, se marchó el hombre, pero dejó su voz para siempre. El cantante, quien debutó en 1961, se retiró en la Ópera Metropolitana de Nueva York, en marzo del 2004. Fue un fiel seguidor del fútbol, en especial de la Juventus de Turín. Cumpliría 72 años el 12 de octubre. Esta semana se realizan diversos homenajes.
M. Prieto / A. Valbuena
“He tenido todo en la vida, verdaderamente todo. Y si me quitan todo, con Dios estamos a mano”. La sentencia dicha por el legendario tenor Luciano Pavarotti en julio, hoy se desgrana y se convierte en una alfombra de lágrimas. En la mañana del jueves 6 de septiembre la noticia llegó a Venezuela. El cáncer de páncreas igualó su partida con Dios de este furibundo fanático de la Juventus, quien hizo su última presentación en el estadio Olímpico del club italiano.
Se fue para siempre en su natal Módena, la madrugada del miércoles 6 de septiembre, en una gira definitiva hacia el firmamento. En un año había adelgazado 30 kilos. La parca le preparó las maletas lentamente.
Su hija Giuliana destacó su carácter indoblegable. Pese a las duras sesiones de quimioterapia hasta hace dos semanas daba clases por las tardes a tres o cuatro alumnos y jugaba a las cartas con los amigos de la infancia antes de cenar con su actual mujer Nicoletta Mantovani, con quien se casó en 2003 y con la que tuvo a su cuarta hija, Alice.
Su vida fue virtuosa. Nacido en 1935, su padre era un panadero al que le gustaba cantar y su madre trabajaba en una fábrica de cigarros. Comenzó cantando en el coro de una iglesia a los 9 años, pero su pasión era el fútbol y quería llegar a ser jugador profesional. Sin embargo, su madre lo convenció de que fuera un maestro, profesión que ejerció durante dos años hasta reconocer su vocación y comenzar a tomar lecciones de canto.
Salto a la fama
Pese a nacer en Módena y realizar todos sus estudios musicales en Italia, donde ganó un importante concurso en 1961, su debut operístico se produjo en Dublín, Alemania, encarnando al duque de Mantua de Rigoletto, donde llamó la atención del director australiano Richard Bonynge y de su célebre mujer, la soprano Joan Sutherland, quienes le contrataron para una larga gira que supuso el despegue internacional del tenor.
Conocido como el “rey del do agudo”, Pavarotti contaba con una voz amplia, técnicamente muy segura y sin duda la más bella aparecida en el planeta en las últimas décadas. Su clamoroso debut norteamericano ?en el Metropolitan en 1968? acabó de consagrarlo por la proeza de cantar nueve “do” agudos en un aria de La fille du régiment, lo que le valió una portada del Time.
Su actuación escénica fue también muy buena, sobre todo en los papeles cómicos, en los que resultaba especialmente convincente. A medida que fue madurando, amplió su repertorio y a los grandes papeles para tenor lírico agregó otros más dramáticos como el Radamés de Aida o el príncipe Calaf de Turandot.
Se ubicó en primera línea de la fama en los últimos veinte años junto con los españoles Plácido Domingo y José Carreras. Las impresionantes ventas de su discografía lo convirtieron en el tenor más popular de la segunda mitad de este siglo.
Pavarotti en el tiempo
- 1935 Nace el 12 de octubre en Módena, Italia.
- 1961 Gana un concurso local, y con éste debutó como Rodolfo en La Boheme de Puccini, en Reggio Emilia, localidad cercana a Módena.
- 1963 Se presenta en Covent Garden, en Londres, donde, como Rodolfo, sustituye al tenor Giuseppe Di Stefano.
- 1982 Participa en la película Rigoletto.
- 1988 Le entregan un disco de platino, por Volare.
- 1990 Actúa en el Hyde Park de Londres para celebrar sus 30 años de carrera.
- 1990 Canta con Plácido Domingo y José Carreras Damas en los Baños de Caracalla, en Roma, durante el último fin de semana de la Copa Mundial de Fútbol. Desde entonces, el mundo los nombraba como Los Tres Tenores.
- 2004 En marzo de 2004 ofrece su última actuación oficial en una puesta de ópera en el Metropolitan Opera House. También informa que hará una gira de despedida con 40 conciertos por todo el mundo.
- 2005 En septiembre, recibe una condecoración medieval británica en reconocimiento a su labor humanitaria con la Cruz Roja y a su recaudación de fondos con fines caritativos.
- 2006 En febrero, las autoridades de Sarajevo lo declaran ciudadano honorario por su apoyo a Bosnia durante la guerra librada entre 1992 y 1995.
- 2006 En febrero canta durante la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Invierno en Turín, Italia.
- 2007 Muere el 6 de septiembre en su casa, en Módena.
AFICIÓN
Un apasionado del fútbolPavarotti nunca escondió su gran afición por el fútbol y, sobre todo, siempre enarboló bien alto ser seguidor del Juventus Turín, cuyos partidos, según llegó a confesar en varias ocasiones, intentaba ver por televisión allá donde le llevase en los cinco continentes su faceta profesional como cantante.
Incluso, Pavarotti mantenía un sano “pique” con los españoles José Carreras y Plácido Domingo, el primero seguidor del Barcelona y el segundo del Real Madrid, cuando se reunían los “Tres tenores” para realizar sus multitudinarios y aplaudidísimos conciertos.
Precisamente, las actuaciones conjuntas de los Tres tenores nacieron gracias al deporte: la ceremonia final de la Copa del Mundo de Fútbol de Italia 1990.
El éxito fue tal que, desde entonces, y antes las múltiples peticiones de verles cantar juntos en cualquier rincón del mundo, se vieron obligados a seguir reuniéndose para deleitar con su voces, con arias operísticas o con versiones de canciones, más o menos populares.
Si Italia’90 fue el inicio de la unión Pavarotti-Carreras-Domingo, curiosamente otro acontecimiento deportivo pasará a la historia de la música por haber visto la última aparición ante el gran público del “Maestro” de Módena: Juegos Olímpicos de Invierno de Turín 2006.Último acto
Fue el 10 de febrero de 2006, en la ceremonia de inauguración de de los juegos invernales, cuando sobre el gran palco enclavado en el terreno de juego de un repleto estadio Olímpico turinés, el viejo Comunale remozado para el evento, de noche, apareció entre los focos la corpulenta y majestuosa figura de Pavarotti.
Entonó el Nessun dorma, una de las piezas de la opera Turandot escrita por Giacomo Puccini y que el tenor de Módena elevó al máximo con su voz. Nadie como él ha cantado una pieza más conocida por el gran público como Vinceró y, como no podía ser menos, fue la elegida para poner el broche de oro a la inauguración de los Juego Olímpicos de Invierno. Turín 2006.
Allí, en ese mismo escenario, desde septiembre de 2006, juega la Juventus Turín, el equipo de sus amores. Curiosa coincidencia del destino.
Voces sobre la leyenda
Plácido Domingo
Tenor español. “Siempre admiré su voz divina, del timbre inconfundible, de la completa extensión vocal… Amaba su sentido del humor y en nuestros conciertos con Carreras, olvidábamos que estábamos exhibiéndonos frente a un público que pagaba, nos divertíamos demasiado”.
Franco Zeffirelli
Director de cine italiano. “Hay tenores y además estaba Pavarotti… Adoraba la música con un agudo sentido de la fiesta total (…) Su mayor mérito es el haber abordado la música en su totalidad, desde los cánticos populares a la lírica, pasando por la opereta”.
Montserrat Caballé
Soprano española. “Era más que un colega, era un amigo que estaba a tu lado siempre, en los momentos félices y en los menos felices… Era un cantante único. Su vida estuvo rozando siempre la leyenda. Dudo que nazca alguien como él”.
Juan Diego Flores
Tenor peruano. “… Pavarotti es el ídolo, siempre lo he admirado desde chico; quizás mi primer contacto con una voz fue con Pavarotti, bueno, con Pavarotti y con Alfredo Kraus… Los primeros discos que oí de tenor fueron de ellos, y la voz de Pavarotti desde el primer momento me impresionó”.



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