Novena reforma al BCV cuestiona su existencia
Por Fabiola Soto el 3 de Septiembre, 2007 en Economía, Edición 68
Economistas estiman que sin autonomía el ente emisor no tiene razón de ser

Desde 1943 hasta 2001 el ente fue reformado ocho veces. Versión Final consultó a una batería de economistas, ex directivos e internacionalistas para conocer el alcance de la propuesta presidencial de restarle autonomía al ente emisor y de manejar las reservas internacionales.
El abanico de argumentos es muy amplio sobre la propuesta de reforma concerniente al Banco Central de Venezuela (BCV) y a las reservas internacionales. Lo cierto es que se diferencian claramente en dos aceras. Los que consideran que un ente emisor sin autonomía no es tal y los que piensan que es necesario que el Presidente coordine el BCV para profundizar el proceso de cambio.
El BCV fue creado por ley el 8 de septiembre de 1939 durante el gobierno de Eleazar López Contreras. El instrumento legal que lo rige ha experimentado varias reformas a lo largo de la historia. Primero en 1943, luego la fallida de 1948, después las de 1960, 1974, 1983, 1984,1987, 1992 y por último la de 2001 que es la vigente.
Se estableció su autonomía en la reforma del 4 de diciembre de 1992, momento en el que también se eliminó su carácter corporativo sustituido por un cuerpo colegiado de siete miembros designados por el Presidente de la República por un período de seis años, que evita la coincidencia con los períodos constitucionales. Ambas características han permanecido vigentes hasta la actualidad.
El presidente Hugo Chávez planteó un nueva reforma de fondo la semana pasada, cuando propuso la eliminación de su autonomía y que el Ejecutivo manejara las reservas excedentarias.
Domingo Maza Zabala, ex director del Banco Central de Venezuela, asegura que la autonomía es un fundamento indispensable para las actuaciones del instituto emisor porque le otorga autoridad, confiabilidad y le permite desempeñar funciones claves para la economía con independencia y objetividad.
“No se trata de que el BCV se aísle sino de que coopere, pero con independencia. No puede el Ejecutivo intervenir en la orientación de las políticas que el BCV conduce, sino quien recomiende la mejor orientación de éstas”.
Para Maza Zavala no es necesario que el Presidente tome las riendas del BCV para que éste cumpla con sus funciones de velar por la estabilidad del valor interno y externo de la moneda, las condiciones sanas del crédito bancario, el buen desenvolvimiento de las instituciones financieras del país, el desarrollo integral de la economía y el bienestar social del pueblo.
Las reservas dejarían de ser reservas una vez que el Presidente las maneje a su antojo, explicó el economista. “Las reservas le dan confianza al que maneja y posee moneda nacional. Ellas garantizan que aún en circunstancias adversas habrá recursos para un mínimo de importaciones y para el pago de la deuda pública externa. No es posible admitir que sea el Ejecutivo quien las administre, sino el BCV como lo ha hecho desde 1940”.
Maza Zavala se alarmó con la potestad que tendrá el Presidente para la creación de fondos a partir de las reservas excedentarias pues ya el Fondo de Desarrollo Nacional (Fonden) tiene un nivel de reservas que ronda los 30 millardos de bolívares mientras que el del BCV se sitúa en 26 millardos de bolívares.
Articulado
Propuesta de artículo 318:
“El sistema monetario nacional debe propender al logro de los fines esenciales del Estado Socialista y el bienestar del pueblo, por encima de cualquier otra consideración. El Ejecutivo Nacional y el Banco Central de Venezuela, en estricta y obligatoria coordinación, fijarán las políticas monetarias y ejercerán las competencias monetarias del Poder Nacional”…
“El Banco Central de Venezuela es persona de derecho público sin autonomía para la formulación y el ejercicio de las políticas correspondientes y sus funciones estarán supeditadas a la política económica general y al Plan Nacional de Desarrollo para alcanzar los objetivos superiores del Estado Socialista y la mayor suma de felicidad posible para todo el pueblo”.
Propuesta de artículo 321:
“En el marco de su función de administración de las reservas internacionales, el Jefe del Estado establecerá, en coordinación con el Banco Central de Venezuela y al final de cada año, el nivel de las reservas necesarias para la economía nacional, así como el monto de las reservas excedentarias, las cuales se destinarán a fondos que disponga el Ejecutivo Nacional para la inversión productiva, desarrollo e infraestructura, financiamiento de las misiones y, en definitiva, el desarrollo integral, endógeno, humanista y socialista de la nación”.OTRA VISIÓN
¿Cuál autonomía?
El profesor de economía de la UCV, Andrés Santeliz, le da el beneplácito a la propuesta desde ciertos ángulos. Si se trata de que el Presidente administre el ente emisor da igual que lo haga él o el directorio, pues éste no toma mayores decisiones y es designado por él mismo, según la reforma de 1992. “La facultad que tiene es la de administrar las reservas, no decidir en qué invertirlas. Lo que sí ha venido desarrollando el BCV son unos técnicos y unos procedimientos que lo mantienen informado de cómo andan los mercados bursátiles, de monedas, de bonos y de acciones para tomar la decisión de cómo ir ajustando la estructura que tienen las reservas. Ese personal tendrán que ponerlo ahora a disposición del Presidente”.
Antes, la figura del directorio tenía más sentido, pues estaba conformado por representantes de los trabajadores, Fedecámaras, Miraflores y otros sectores, pero ahora sólo están los intereses del sistema financiero. “Si esa es la autonomía, tiene razón el Presidente para quitarla”.DEBATE
Banco de papel
El ex gerente del ente emisor, José Guerra, resaltó que el debate debe girar en torno a si habrá o no un banco central porque “sin autonomía el BCV no tiene razón de existir porque si no va a manejar las reservas internacionales ni la política monetaria entonces para qué quieren el BCV”.
Guerra advirtió que si las reservas van a quedar a discreción del Presidente, el dinero de los venezolanos quedará sin respaldo, cuestión que incide en la inflación por la alta circulación de bolívares y de pocos dólares, lo cual representa una devaluación de facto.EFECTO
Aumento del riesgo país
El internacionalista Ítalo Luongo señaló que lo sucedido con la tercera entrega de los bonos del Sur la semana pasada fue una muestra de las implicaciones que tiene la reforma del BCV en los mercados internacionales. “Con ese anuncio del Presidente, el riesgo país de Venezuela casi se triplicó y así nadie va a comprar papeles venezolanos. Todos los países del mundo tienen un BCV independiente justamente para que el Gobierno no se coja los reales, cuestión que puede pasar, yo no estoy diciendo que pasará, pero quedó abierta la puerta para que el Presidente se coja los reales y se los lleve del país”.BANDES
“Por supuesto, hay una centralización”
Eudomar Tovar, director del Bandes, concibe la propuesta como ajustada al modelo socialista que el Presidente está desarrollado. “La política monetaria tiene que ser coordinada con la política fiscal. La ventaja que tiene la propuesta es que va a haber un mayor control sobre la actividad del BCV en el marco de la economía planificada”. También aseguró que el Presidente está apto para asumir tal responsabilidad, aunque no debe dejar de escuchar nunca a sus asesores.
“La política monetaria que dicte el BCV tiene que estar cónsona con el Ejecutivo. Por supuesto hay una centralización de esa actividad para orientarla hacia la actividad productiva del nuevo modelo”, dijo, en tanto que desestimó la responsabilidad del aumento del riesgo país que algunos le endosan a la propuesta. “Las calificadoras internacionales están orientadas bajo la órbita del sistema capitalista mundial”.









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