Sandy UlacioEl economista José Toro Hardy analizó, en entrevista con
Versión Final, la realidad de la política petrolera nacional.
―Contra Pdvsa hay muchas denuncias por cobro de comisiones de hasta 30% por
obras y un sin fin de irregularidades ¿Cuál es su pronóstico sobre el
destino de Pdvsa?
―En Pdvsa el problema es muy severo, la producción ha decrecido en niveles
considerables. El Gobierno habla de una producción superior a los tres
millones de barriles diarios, pero si uno revisa las fuentes internacionales
como la Agencia Internacional de la Energía o las propias cifras de la Opep,
se constata que la producción se ubica en los 2 millones 350 mil barriles
diarios.
―Entonces ¿Miente o le mienten al Presidente?
―No se si le mienten o no. Las cifras de Pdvsa no son trasparentes ni
confiables. Te puedo decir que en la industria petrolera venezolana no se
están realizando las inversiones requeridas en el mantenimiento de pozos o
de las instalaciones, y eso ha llevado a un deterioro importante en la
empresa a todos los niveles. De igual manera, esto se debe al despido de más
de 20.000 trabajadores, con un promedio de 15 años de experiencia, y que
acumulaban 300 mil años de experiencia y conocimiento. Eso no se reemplaza
de la noche a la mañana.
―¿Produce Venezuela el combustible que consume o se está importando?
―No sé realmente si estamos importando el combustible, pero si los
componentes para el combustible que antes los producíamos aquí. Lo que sí sé
es que nuestras refinerías están trabajando muy por debajo de su capacidad,
debido a fallas de operatividad y mantenimiento.
―¿Considera que Pdvsa aguantará los gastos y los convenios internacionales
del Presidente?
―Quien no los va a aguantar es Venezuela. Hoy en día la industria debería
ubicar su producción diaria sobre los cinco millones de barriles de
petróleo, según las proyecciones de la industria en las inversiones de la
década de los noventa, y como dije antes, no llegamos ni a la mitad de esa
producción. A Cuba se están enviando 101 mil barriles diarios de petróleo y
el año pasado, tuvimos que desembolsarle a Cuba 350 mil millones de dólares
como pago a los servicios por ellos prestados. Pareciera que Venezuela no
gana nada con este tipo de convenios.
―¿Cómo ve el Bolívar fuerte?
―La realidad es que un proceso de reconversión monetaria puede aplicarse en
una nación, siempre y cuando, se aplique también otro conjunto de medidas
como el control del gasto público, del endeudamiento y en general, por todo
el control de los sectores macroeconómicos del sector público en general. La
sola reconversión de la moneda no tiene ninguna significación a efectos de
que se vaya a frenar la pérdida de valor de la moneda. De hecho, las
experiencias latinoamericanas dicen todo lo contrario, en Argentina, por
ejemplo, entre 1975 y 1995, hubo cinco procesos de reconversión monetaria y
la inflación alcanzó el 3.000 por ciento al año. De mantenerse el gasto
público en los niveles actuales a vuelta de dos años, lo más seguro es que
se deba cambiar el nombre a la moneda y eliminarle ceros nuevamente.
―¿Qué empresas debe estatizar el Presidente para consolidar su economía
socialista?
―Si lo que el Presidente quiere es ir hacia un proceso socialista, tal y
como los conocemos, debería progresivamente estatizar a todas las empresas
del país y que el Estado sea dueño de todo. Ese es el camino que lleva, por
cierto, eso no produce ningún beneficio para los venezolanos. Los gobiernos
socialistas están destinados al fracaso porque nunca pudieron resolver los
problemas de la gente, fue capaz sí, de crear Estados muy poderosos, pero
sacrificando las necesidades del pueblo.
―¿Qué le parece la nacionalización de las empresas petroleras?
―Si algo puede generar desconfianza en la comunidad internacional es este
tipo de acciones. De hecho, lo que termina ocurriendo, dados los precios del
petróleo en la actualidad, es que las empresas a las que el Gobierno está
obligando a convertirse a las nuevas modalidades, las aceptan, pero no
invierten y es lo que más necesita Venezuela.
―¿Se están realizando inversiones dentro de la industria petrolera?
―Todo da a entender que las cifras que se están invirtiendo son inferiores a
lo que se debería invertir. En cambio Pdvsa está destinando recursos a
programas sociales que no son propios de la industria petrolera, eso no es
cuestionable. El problema radica en que lo adecuado, en estos casos, es que
se centre en sus funciones, y por esa vía trate de producir la mayor
cantidad de petróleo y luego, cancelarle al Estado los impuestos, regalías y
los dividendos de inversión. Esos montos le deberían permitir al Estado
realizar las inversiones de carácter social a través de los ministerios de
cada una de las áreas, de lo contrario lo que estamos viendo es que Pdvsa se
ha transformado, no ya, en un Estado dentro de un Estado sino en el Estado
mismo, y pareciera que los ministros no cumplen ninguna función de
importancia, más bien, pareciera que Pdvsa es la que debe nombrar ministros
por ser la que está realizando gastos que deberían corresponder a otros
entes.
―¿Cree que Venezuela debería vender las refinerías a nivel internacional y
concentrarse en el fortalecimiento nacional?
―Realmente el tener refinerías en el exterior es un problema que debe estar
sujeto a un análisis de tipo económico, y cuando se mezclan con ello
circunstancias de carácter político, como las que actualmente se presentan
en el país, el análisis de los estudios de mercado, termina quedando
enmascarado y se desconoce su resultado. Esas refinerías que Venezuela tiene
en el exterior se han transformado en el mayor brazo comercializador de
petróleo que teníamos. Hoy en día te puedo decir que sólo se deben conservar
las que cumplan con su función de colocar el producto y obtener ganancias.
―¿Existen políticas económicas en el Gobierno nacional que generen confianza
en los inversionistas?
―Si algo brilla por su ausencia en la economía venezolana es la confianza.
Las políticas económicas que se aplican en el país han generado profunda
incertidumbre. No olvidemos que en los últimos siete años han desaparecido
la mitad de las industrias que existían en el país.
―¿Cual debiera ser el costo de un litro de gasolina para que no arrojara
pérdidas en su producción?
―Eso debería ser el resultado de un análisis económico, pero el costo
debería ser el costo de oportunidad, lo que significa, el costo en que
podría ser colocada en los mercados internacionales. Sin embargo, debemos
entender que los venezolanos aspiremos a pagar menos, porque el petróleo lo
producimos y lo refinamos nosotros. Aunque el subsidio a la gasolina puede
considerarse regresivo, con esto quiero decir es, quienes más se benefician
del subsidio son los que menos lo necesitan.
―¿Cual podría ser el número real de la inflación venezolana?
―Para finales del 2007 se debe estar ubicando entre el 20 y el 23 por
ciento. Lo realmente preocupante no es esa cifra sino que sectores sensibles
a la inflación, como lo es el caso de los alimentos podrían estar ubicando
su nivel de inflación entre un 35 a un 40 por ciento.
―¿Existe un efecto burbuja en el consumo venezolano?
―Sí, y debido a eso se ha creado otro problema que es la inmensa demanda de
combustible. De los 2 millones 350 mil barriles diarios, 700 mil los consume
el país y ese monto, como está fuertemente subsidiado, produce pérdidas.